El centro de computación en la nube de Bahréin fue “atacado y destruido”, mientras Teherán advierte a Trump sobre otras 18 empresas en la mira
El jueves comenzó con una explosión cibernética. O física. La Guardia Revolucionaria no dio detalles.
El blanco: un centro de computación de Amazon en Bahréin. El resultado, según Irán: “atacado y destruido”.
La reivindicación llegó con un mensaje escalofriante. “Cumplimos nuestra promesa honesta”. La frase no fue casual. Horas antes, el martes, el cuerpo iraní había lanzado una amenaza masiva. Dieciocho empresas en total. Microsoft, Apple, Google, Meta, Boeing, Tesla. Esa era solo la primera línea de una lista más larga.
La acusación de Teherán es grave. Estas compañías participan en “operaciones terroristas”. El argumento se profundiza: junto a “aliados israelíes” han causado la muerte de varios ciudadanos iraníes.
El ataque a Amazon es, en palabras de la Guardia, “la primera advertencia práctica al enemigo”. Un mensaje en código claro. Dejen de ignorar los avisos. Cesen los “asesinatos”.
La responsabilidad de lo que viene recae sobre una sola persona. Donald Trump. La Guardia lo dijo sin rodeos. “La destrucción total de estas empresas en la región” estará en manos del presidente estadounidense si no cambia el rumbo.
El tono del comunicado no dejó espacio para dudas. “Castigaremos con mucha más severidad a las próximas empresas”. No es una amenaza vaga. Es una hoja de ruta. Hay una lista. Hay un orden. Hay una advertencia de que esto recién comienza.
El centro de computación en la nube de Amazon en Bahréin ya no está operativo, según la versión iraní. Las otras dieciocho miran de reojo. La región se prepara para lo que viene.
