Durante un almuerzo privado de Pascua, el presidente propuso transferir Medicare, Medicaid y cuidado infantil a los estados mientras Washington prioriza defensa.
“Estamos librando guerras. No podemos ocuparnos de las guarderías”. La frase la soltó Donald Trump en un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca. No fue un comentario al aire. Fue un anuncio de reconfiguración del estado federal.
Según el mandatario, el gobierno federal ya no puede seguir financiando Medicare, Medicaid ni el cuidado infantil. La razón: el país enfrenta un contexto que obliga a replantear prioridades. “Tenemos que ocuparnos de una sola cosa: la protección militar. Tenemos que proteger al país”, argumentó. Su propuesta es clara: que los 50 estados asuman esas responsabilidades. Incluso si eso implica aumentar impuestos a nivel local. A cambio, el gobierno federal podría reducir algunos gravámenes.
Trump fue directo: “Le dije a Russell: ‘No envíes dinero para guarderías’”. La instrucción ya está dada. Su razonamiento: Estados Unidos es un país muy grande, con 50 estados. Cada uno debe encargarse de sus propias necesidades. El gobierno federal, en su visión, debe concentrarse en defensa. Nada más. El senador Andy Kim respondió con un contraste brutal: los recursos destinados a operaciones militares podrían usarse para ampliar beneficios de salud para adultos mayores. “Es posible hacerlo, pero no parece ser una prioridad para esta administración”, afirmó.
Trump también reiteró acusaciones de fraude en programas sociales, especialmente en estados gobernados por demócratas. Asegura que hay irregularidades generalizadas. Sin embargo, revisiones oficiales en algunos casos no han encontrado evidencia que respalde esas denuncias. La Casa Blanca, a través de la portavoz Olivia Wales, intentó matizar: el objetivo no es eliminar los programas, sino combatir el fraude. “El presidente Trump siempre protegerá y fortalecerá Medicare, Medicaid y la Seguridad Social”, dijo en un comunicado.
Un presidente que dice “no podemos pagar guarderías porque estamos en guerra”. Una portavoz que dice “protegeremos Medicare”. La distancia entre ambas frases es el tamaño de la tormenta política que se viene.
