El presidente estadounidense reveló que Teherán presentó un plan de diez puntos a través de Pakistán que incluye el fin de los conflictos, un protocolo para Ormuz y reconstrucción; pero advirtió que si no se rinden “no tendrán nada”.
“Han hecho una propuesta. Es una propuesta importante […] no es suficientemente buena”. La declaración de Donald Trump desde la Casa Blanca confirmó que Irán dio un paso hacia la negociación. Pero el presidente estadounidense no ocultó su descontento. La oferta, dijo, no alcanza. Y mientras tanto, mantuvo la amenaza: si no se rinden, “no tendrán puentes, no tendrán centrales eléctricas, no tendrán nada”.
La agencia estatal IRNA informó que Teherán transmitió a Washington una propuesta de diez puntos a través de Pakistán. El documento, según las filtraciones, rechaza un cese al fuego temporal y busca un fin definitivo de la guerra. Los puntos incluyen el cese de los conflictos en toda la región, un protocolo para el paso seguro por el estrecho de Ormuz, la reconstrucción de lo destruido y el levantamiento de las sanciones.
Trump confirmó la existencia de la propuesta, pero no ocultó su insatisfacción. “Es un paso importante”, reconoció. Pero la calificó de “insuficientemente buena”. La guerra, dijo, se trata de “una sola cosa”: impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Y en eso, aparentemente, la propuesta iraní no satisface a Washington.
La oferta de Teherán llega después de que Estados Unidos presentara su propio plan de 15 puntos, que abordaba los programas nuclear y de misiles balísticos. Ese intercambio, sin embargo, no ha detenido los combates.
El hecho de que Irán haya presentado una propuesta formal es un avance diplomático. La guerra comenzó el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel. Desde entonces, el estrecho de Ormuz ha estado cerrado, los precios del petróleo se han disparado y la región ha entrado en una espiral de violencia.
La propuesta iraní de diez puntos tiene elementos que Washington podría considerar, pero también líneas rojas. El rechazo a un cese al fuego temporal es significativo: Teherán no quiere una pausa que permita a Estados Unidos rearmarse o reorganizarse. Quiere un fin definitivo.
El protocolo para el paso seguro por el estrecho de Ormuz es otro punto clave. Irán ha demostrado su capacidad para cerrar esa vía marítima. Un acuerdo que regule el tránsito podría ser una solución, pero Trump ha dicho que no permitirá que Irán controle el estrecho.
Trump, por su parte, mantiene su retórica maximalista. Dijo que Irán “no quiere rendirse”, pero que “lo harán”. La amenaza de destrucción total sigue sobre la mesa.
El elemento más crítico de esta negociación es la brecha entre lo que cada parte considera un resultado aceptable. Trump dice que el objetivo es impedir el arma nuclear. Irán dice que no busca armas nucleares, sino el fin de la guerra y el levantamiento de sanciones.
La propuesta de 15 puntos de Estados Unidos, que nunca fue aceptada formalmente por Teherán, incluía limitaciones a los programas nuclear y de misiles. Irán respondió con una contrapropuesta de diez puntos que amplía el alcance a toda la región.
El hecho de que Trump califique la oferta de “importante” pero “insuficientemente buena” sugiere que las negociaciones podrían continuar. Pero también indica que Washington está dispuesto a seguir presionando militarmente mientras se discute.
La amenaza de destruir puentes y centrales eléctricas es el garrote que Trump sostiene mientras habla. La propuesta iraní es la zanahoria. El problema es que, por ahora, ninguno de los dos está dispuesto a ceder primero.
Trump confirmó que Irán hizo una propuesta de diez puntos. Dijo que es importante, pero no suficientemente buena. Teherán quiere el fin definitivo de la guerra, un protocolo para Ormuz, reconstrucción y el levantamiento de sanciones. Washington quiere que Irán se rinda. La guerra continúa. El estrecho sigue cerrado. Y mientras Trump habla de negociación, mantiene la amenaza: “No tendrán nada”.
