254 muertos en 10 minutos: Israel desata la mayor masacre en Líbano

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Más de cien bombardeos coordinados en tiempo récord; Beirut entierra a sus hijos entre escombros humeantes mientras Hezbolá promete respuesta hasta cesar “la agresión”.

Diez minutos. Cien bombardeos. 254 cuerpos. Mil 165 heridos. Las cifras del horror caben en un puñado de segundos. El ejército israelí lo llamó “el mayor ataque coordinado” contra Hezbolá desde que empezó la guerra el 28 de febrero. Líbano, un país del tamaño de Tlaxcala, ardió ayer en su ofensiva más violenta.

Beirut amaneció con columnas de humo. Afp TV mostró edificios derrumbándose sin advertencia. Coches destrozados. Restos en llamas. Emergencias peleando contra el fuego en todo el país. El pánico se desbordó en las calles. Los hospitales lanzaron llamados urgentes de donación de sangre. El ministerio de Sanidad rogó: “despejen las calles” para que las ambulancias lleguen.

—Vi la explosión, fue muy fuerte. Había niños muertos, algunos con los brazos cortados —declaró Yaser Abdalá, empleado de una tienda del centro de Beirut.

La ofensiva no tuvo pausa. Tras los bombardeos de tarde, Israel sumó ataques nocturnos. También golpeó los suburbios del sur de la capital el miércoles por la noche. Y renovó una orden de evacuación para una zona a más de 40 kilómetros dentro de Líbano. “La batalla continúa”, justificaron.

El último puente costero que unía Tiro con Beirut fue destruido. Es el séptimo puente sobre el río Litani que Israel alcanza. La conexión entre el sur y la capital quedó cortada.

El punto de tensión es doble: civil y diplomático. Hezbolá calificó los bombardeos de “crímenes de guerra” por impactar zonas concurridas: mercados, tiendas, barrios habitados. Las imágenes en redes sociales mostraron niños cubiertos de escombros. Personas buscando a sus padres. Un hombre corrió hacia un edificio derrumbado en Chiyah gritando: “¡hay gente dentro!”.

Shaden Fakih, entrenador de 24 años, vio caer un edificio en Barbour. “Tengo un amigo aquí, Mahmoud. No contesta. Tenemos que parar esta guerra, se está volviendo ridícula”.

El gobierno libanés decretó luto nacional. El presidente Joseph Aoun denunció: “el continuo bombardeo confirma que Tel Aviv prosigue su agresión pese a esfuerzos internacionales”. Hezbolá disparó cohetes hacia Manara, en el norte de Israel, como respuesta a violaciones del alto el fuego. Y sentenció en Telegram: “Esta respuesta continuará hasta que cese la agresión israelí-estadounidense contra nuestro país y nuestro pueblo”.

El Comité Internacional de la Cruz Roja se declaró “indignado por las muertes y la devastación”. Desde el 2 de marzo, Líbano suma mil 739 muertos y 5 mil 873 heridos. Ayer fue el día más sangriento. Y no hay promesa de que sea el último.

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