La presidenta celebra los mensajes de León XIV contra la guerra en Medio Oriente, alineados con la Constitución mexicana; Trump amenaza con tomar el estrecho de Ormuz y rechaza diálogo con Irán.
El pontífice no le teme a Trump. León XIV lo dijo sin rodeos: no echará atrás sus mensajes de paz. Y Claudia Sheinbaum lo celebró este lunes como un eco de la propia Constitución mexicana.
—El Papa ha estado llamando permanentemente a la paz —señaló la presidenta durante su conferencia matutina.
Las declaraciones del líder católico fueron contundentes durante el fin de semana. León XIV aseguró no tener miedo al presidente estadounidense y rechazó cualquier presión para silenciar su llamado a construir paz en Asia Occidental. “Seguiré pronunciándome con firmeza contra la guerra”, afirmó. Y añadió: “Hoy demasiada gente está sufriendo, demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe levantarse y decir que hay una mejor manera”.
Sheinbaum subrayó que esa visión no es solo religiosa, sino constitucional. La política exterior mexicana tiene pilares claros: no intervención y solución pacífica de los conflictos. El mensaje del Papa, dijo, se ajusta perfectamente.
—Nosotros celebramos esta posición del Papa que ha estado llamando no solo a Estados Unidos, sino a todo Israel, a todos, a no intervenir, a garantizar la paz en el mundo —expresó.
El punto de tensión es el contexto. Las palabras de ambos líderes llegan en medio de una escalada en Medio Oriente. Donald Trump amenazó con la “toma” del estrecho de Ormuz. Además, rechazó las negociaciones con Irán. La vía diplomática, al menos desde la Casa Blanca, parece cerrada.
México, en cambio, apuesta por el camino opuesto. Sheinbaum garantizó que el país seguirá su política exterior “al pie de la letra”: defensa de la autodeterminación, no intervención y solución pacífica. Y respaldará cualquier iniciativa que busque paz y entendimiento entre los pueblos.
—La política exterior mexicana es ejemplo en el mundo —sentenció.
Mientras Trump amenaza con tomar el estrecho, el Papa y la presidenta mexicana levantan la misma bandera. No es casualidad. Es coincidencia de principios.
