México entierra el modelo anterior y lanza 51 proyectos eléctricos

0
40

La CFE suma 22 mil megawatts públicos y la inversión supera los 624 mil millones de pesos, mientras el Estado recupera el control de la red.

No es una reforma. Es una reconquista.

El sistema eléctrico mexicano está cambiando de piel. Y lo hace a una velocidad que pocos anticiparon. El gobierno federal, bajo el mando de Claudia Sheinbaum, acaba de desvelar un paquete de 51 proyectos estratégicos. La meta: garantizar el suministro ante una demanda que no deja de crecer.

Las cifras son brutales. Se prevén 22 mil megawatts de capacidad pública. A eso se suman 6 mil 400 más de inversión privada. Total: casi 29 mil megawatts en los próximos años. No es una promesa. Es una hoja de ruta atada al Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030.

Pero el dato que cambia el relato no es solo el volumen. Es quién manda.

A diferencia de lo ocurrido durante las reformas estructurales —cuando se abrió el mercado eléctrico a discreción—, ahora la planeación estatal vuelve al centro. La CFE recupera su papel de eje rector. La participación privada sigue, pero como pieza complementaria, no como conductora.

El plan incluye centrales de ciclo combinado. Eso es energía firme, la que no falla cuando no hay sol o viento. Pero también hay apuesta por renovables. Y aquí aparece un nombre propio: Puerto Peñasco. Una planta solar de gran escala, considerada una de las más importantes de América Latina. No es un gesto simbólico. Es una declaración de intenciones.

El punto de tensión está en la red.

No sirve generar si no se puede transportar. Por eso el plan contempla 275 nuevas líneas de transmisión, más de 6 mil 700 kilómetros de tendido eléctrico y 524 proyectos en subestaciones. El diagnóstico oficial: hay cuellos de botella, saturaciones en regiones de alta demanda. La estrategia busca romper esos tapones.

En distribución, la apuesta es igual de ambiciosa: 97 subestaciones nuevas, 95 ampliaciones, miles de obras de electrificación. El objetivo declarado: llegar a comunidades con rezago histórico. No es solo industria. Es cobertura social.

La inversión total supera los 624 mil millones de pesos. Generación, transmisión, distribución. Todo integrado.

El contexto que acelera todo esto no está en los papeles oficiales, pero atraviesa cada decisión: relocalización de empresas, desarrollo industrial, expansión urbana. La demanda no espera. El sistema eléctrico —que durante años operó cerca de sus límites— ahora busca no solo alcanzarla, sino adelantarse.

El cierre del relato no es triunfalista. Es quirúrgico: México transita de un sistema al borde del colapso a uno en expansión. Con mayor capacidad, más cobertura y una idea fija: el Estado vuelve a ser el dueño del tablero.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí