Campos exige diálogo con Sheinbaum tras confirmarse que agentes caídos eran de la CIA

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La gobernadora panista de Chihuahua busca refrendar coordinación federal mientras la FGE prepara reporte sobre operativo que desmanteló meganarcolaboratorio en Sierra Tarahumara

Pertenecían a la CIA. La confirmación llegó este lunes y cambió la dimensión del operativo. Dos agentes estadounidenses fallecieron durante el desmantelamiento de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara el 19 de abril. Ahora, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, solicita una reunión urgente con la presidenta Claudia Sheinbaum.

El encuentro tiene un propósito doble: abordar las implicaciones del hallazgo y reafirmar los canales de coordinación permanente entre ambos niveles de gobierno. La mandataria estatal, del Partido Acción Nacional, hizo el anuncio en el marco de la 15ª Conferencia Internacional de Minería, celebrada en territorio chihuahuense.

La reconstrucción de los hechos apunta a un despliegue estratégico sin precedentes. Fuerzas Armadas del Ejército Mexicano y elementos de la Fiscalía General del Estado operaron de forma sincronizada para desarticular uno de los centros más grandes de producción de metanfetaminas y sustancias sintéticas en el país. La ubicación: la compleja geografía de la Sierra Tarahumara.

El punto de tensión institucional: la Fiscalía General del Estado trabaja en un reporte pormenorizado sobre lo sucedido durante el operativo. Campos Galván adelantó que el documento será presentado a la ciudadanía “en las próximas horas”, lo que sugiere que detalles cruciales podrían modificar la narrativa pública del caso.

La gobernadora expresó solidaridad con los núcleos familiares de quienes perdieron la vida en los distintos despliegues realizados en la entidad para combatir el crimen organizado. Asimismo, reconoció explícitamente la labor del Ejército Mexicano y de la FGE, destacando que la estrategia coordinada permitió un “gran logro en la lucha contra las drogas y el narcotráfico”.

Sin embargo, la revelación sobre la nacionalidad y adscripción de los agentes fallecidos introduce una capa diplomática delicada. La presencia de personal de la Agencia Central de Inteligencia en territorio mexicano, en un operativo contra el narcotráfico, plantea interrogantes sobre protocolos, autorización federal y mecanismos de colaboración bilateral.

Mientras el reporte estatal avanza y la solicitud de reunión con la jefa del Ejecutivo federal queda formalizada, Chihuahua se encuentra en una encrucijada: celebrar el éxito operativo contra el crimen organizado y, simultáneamente, gestionar las implicaciones políticas y diplomáticas de una operación que trasciende fronteras.

La próxima presentación del informe de la FGE podría definir si este caso se convierte en modelo de colaboración interestatal e internacional o en fuente de controversia institucional.

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