Ofensiva diplomática: morena acusa al PRI de promover una intervención extranjera contra México

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Ariadna Montiel tacha de “entreguista” la petición de catalogar al partido oficialista como grupo terrorista ante el Departamento de Estado.

La confrontación política en México ha cruzado la frontera norte tras una maniobra legal sin precedentes. Ariadna Montiel, la nueva dirigente de Morena, lanzó una dura contraofensiva contra Alejandro Moreno Cárdenas, señalando que su reciente viaje a Estados Unidos no es más que un intento desesperado por socavar la independencia del país. La dirigencia guinda sostiene que la solicitud del líder priista para declarar a Morena como una organización terrorista representa una campaña sistemática contra la soberanía nacional disfrazada de preocupación por la seguridad.

El peso de los expedientes abiertos La respuesta de Montiel no solo se limitó al plano ideológico, sino que puso el foco en el historial judicial del dirigente del PRI. Moreno Cárdenas, quien actualmente encabeza una de las fuerzas políticas con mayor índice de rechazo ciudadano, arrastra investigaciones por delitos graves como defraudación fiscal y lavado de dinero, presuntamente perpetrados durante su gestión en el estado de Campeche. Para la narrativa de Morena, esta acción en el extranjero es el último recurso de una facción que perdió sus beneficios estructurales tras el giro político de 2018.

Acusaciones sin sustento en Washington El conflicto se originó cuando Moreno Cárdenas notificó formalmente su petición ante el Departamento de Estado estadounidense. Sin presentar evidencia física o documental, el líder opositor argumentó supuestos nexos directos entre el partido en el poder y estructuras del crimen organizado. Esta estrategia ha sido interpretada por el oficialismo como un acto de “entreguismo” que busca la intervención de una potencia extranjera en asuntos que competen exclusivamente a las instituciones mexicanas.

El veredicto de la historia Para Montiel, el destino del PRI ya está sellado por la desaprobación popular. Al calificar las acciones de Moreno como una “solicitud de intervención”, la líder morenista sentenció que el bloque opositor se encuentra en un punto de no retorno. La crudeza de sus palabras —asegurando que el partido tricolor habita ahora en el “basurero de la historia”— marca el nivel de fractura actual. La soberanía, según el oficialismo, es la línea roja que el priismo ha decidido cruzar en su búsqueda de relevancia externa, una apuesta que Morena considera el fin definitivo de la legitimidad de sus adversarios.

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