Colisión política: Montiel desmonta la estrategia del pan tras embestida contra rocha moya

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La dirigencia de Morena contraataca señalando el historial criminal del albiazul frente a la ofensiva judicial y mediática impulsada por Jorge Romero.

La confrontación por el control de la narrativa ética en México ha alcanzado un punto de ebullición. Ariadna Montiel, dirigente de Morena, ha lanzado una contraofensiva frontal contra Acción Nacional, calificando de cínica su postura tras la exigencia de un juicio político contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Para la cúpula guinda, el intento del PAN por erigirse como juez de la legalidad carece de sustento, especialmente cuando sus propias filas cargan con el estigma de Genaro García Luna, el exzar de la seguridad federal hoy encarcelado en territorio estadounidense por vínculos directos con el crimen organizado.

El factor Rocha Moya y la ofensiva de Romero La tensión escaló este lunes cuando Jorge Romero Herrera, líder nacional del PAN, movilizó a su bancada en San Lázaro para demandar la destitución y juicio del mandatario sinaloense. Pese a que la administración actual sostiene que las acusaciones provenientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos no han sido probadas, el bloque opositor sentenció que no permitirán la impunidad. Esta maniobra fue diseccionada por Montiel como un “golpismo mediático” que busca utilizar la injerencia extranjera para vulnerar un proyecto político respaldado masivamente en las urnas.

Radiografía de la memoria selectiva Desde la perspectiva de Montiel, el albiazul intenta borrar de la memoria pública las etapas más oscuras de la corrupción mexicana. Al citar los expedientes de García Luna y Ricardo Anaya, la exsecretaria del Bienestar subrayó que el PAN representa una era de ilegalidad que hoy intenta dar lecciones de moral. El análisis interno de Morena sugiere que la derecha ha optado por una táctica de “entreguismo”, facilitando la intervención de organismos externos para intentar desacreditar a un movimiento que, aseguran, se mantendrá firme bajo el amparo de la ley y la voluntad ciudadana.

Soberanía frente a tribunales externos El punto de mayor fricción reside en la validación de testimonios extranjeros sobre la política interna. Mientras Romero Herrera asegura que su partido “no guardará silencio”, Morena blinda a sus cuadros argumentando que la soberanía nacional no debe ser moneda de cambio para estrategias partidistas. La advertencia de Montiel es clara: se hará valer la legalidad, pero sin ceder ante lo que consideran un montaje de descrédito orquestado por una facción que protegió a figuras hoy procesadas por la justicia internacional.

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