Fatalidad en Amatitlán: chispa pirotécnica detona tragedia masiva con saldo de una muerta

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La combinación de un “torito” y gas LP convierte la plaza principal en zona de desastre; reportan veintiséis víctimas hospitalizadas.

La celebración en honor al santo patrono de Amatitlán se transformó en una escena de caos y luto durante las últimas horas del jueves. Lo que debía ser una noche de júbilo en la plaza principal terminó en un estruendo que segó la vida de una mujer de 52 años y dejó una estela de dolor con 26 lesionados adicionales. El último informe de los cuerpos de socorro estatales sitúa la emergencia en el corazón de este municipio jalisciense, a escasos 50 kilómetros de la capital del estado.

La reconstrucción del siniestro apunta a una concatenación de factores críticos. Según el análisis técnico de Protección Civil y Bomberos, el descontrol de un artefacto pirotécnico —identificado preliminarmente como un buscapié o chispa proveniente de un tradicional “torito”— fue el catalizador del desastre. El proyectil ígneo impactó directamente contra la infraestructura de un establecimiento de alimentos, alcanzando un contenedor de gas licuado de petróleo (LP). La detonación resultante fue inmediata y devastadora para quienes se encontraban en el perímetro inmediato.

El despliegue de fuerza estatal no se hizo esperar. Salvador Zamora Zamora, Secretario General de Gobierno, confirmó que la Policía Regional y especialistas en siniestros tomaron el control operativo para auxiliar a las víctimas. Las calles de la localidad se convirtieron en un corredor de urgencia para trasladar a los afectados hacia unidades médicas en Tequila y Magdalena. El triage médico es alarmante: además de la víctima mortal, cinco asistentes luchan por su vida en estado grave, mientras que otros siete presentan cuadros de salud regulares y 14 más reportan afectaciones leves.

En el sitio del estallido, las labores de mitigación de riesgos se extendieron hasta asegurar que no existieran focos de reactivación. La gestión de la crisis quedó bajo un mando coordinado entre el estado y el municipio, con una orden tajante de las autoridades para que la población civil despeje las vías y evite la propagación de rumores.

Tras el cese de las labores de auxilio, el escenario de la tragedia ha sido blindado. El resguardo total del área ha sido entregado a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), institución que ahora encabeza las diligencias legales y el peritaje oficial para deslindar responsabilidades sobre el manejo de explosivos y combustibles en la festividad. La plaza principal, antes llena de música, hoy permanece bajo custodia militar como el mudo testigo de una negligencia que enlutó a Jalisco.

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