Sheinbaum rompe el silencio: la agresión a la flotilla humanitaria “no tiene justificación”

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Subrayado: La presidenta condenó el ataque israelí contra el convoy que llevaba ayuda a Gaza, mientras tres mexicanas retenidas llegan al país. Cancillería mantiene seguimiento activo del caso.

La conferencia matutina de Palacio Nacional tuvo este viernes un giro internacional. Claudia Sheinbaum Pardo rompió el silencio. Y lo hizo con una frase que no admite matices: las agresiones contra la flotilla Global Sumud no encuentran ningún tipo de justificación.

El momento no fue casual. La mandataria respondió a preguntas sobre la situación de los connacionales que viajaban en el convoy interceptado por fuerzas israelíes. El destino de la misión era Gaza. La carga: ayuda humanitaria. El resultado: un abordaje en aguas internacionales.

Sheinbaum ancló su respuesta en la doctrina que ha repetido desde que asumió el cargo. México defiende los derechos humanos donde sea. Sin excepciones. Sin distinciones geográficas. Y esta agresión, subrayó, encaja en esa categoría de actos que el país no puede tolerar.

Pero la presidenta no se limitó a la declaración política. Dio un dato concreto: la Secretaría de Relaciones Exteriores mantiene un seguimiento permanente del caso. No es una reacción improvisada. Hay un operativo diplomático en curso.

El reloj marca horas clave. Este mismo viernes, tres mexicanas tocarán suelo nacional. Violeta Núñez, profesora y periodista. Sol González Eguia, sicóloga social. Paulina del Castillo Poblano. Las tres viajaban en la embarcación Venus. Las tres fueron retenidas por las autoridades israelíes. Las tres fueron liberadas. Y luego trasladadas a Estambul, Turquía, antes de emprender el regreso a México.

El punto de tensión está en la distancia entre la condena y la acción. Sheinbaum habló de derechos humanos sin justificación para la agresión. Pero la pregunta que sobrevuela el Palacio Nacional es si esa condena se traducirá en medidas concretas contra Israel. Por ahora, la mandataria no avanzó en ese terreno.

El convoy Global Sumud no era una operación menor. Su objetivo era llevar ayuda humanitaria a Gaza, una franja sitiada donde las necesidades básicas se multiplican cada día. La interceptación israelí en aguas internacionales desató una ola de críticas desde diversos sectores. Y ahora, con el regreso de las mexicanas, el caso adquiere una dimensión local ineludible.

Sheinbaum evitó profundizar en detalles operativos del seguimiento diplomático. Pero su mensaje fue claro: México no va a normalizar este tipo de agresiones. La defensa de los derechos humanos no es una frase de campaña. Es una posición de Estado.

El cierre de su intervención dejó una certeza parcial. La condena ya está dicha. El seguimiento de cancillería está activo. Las tres mexicanas están por llegar. El capítulo, sin embargo, no está cerrado. La pregunta sobre qué sigue en la relación bilateral con Israel sigue abierta.

Mientras tanto, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, familiares y activistas esperan la llegada de Núñez, González y del Castillo. Quieren abrazarlas. Quieren escuchar su versión. Y quieren saber si el gobierno mexicano pasará de las palabras a los hechos.

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