
La presidenta proyectó un vídeo con las multitudes en los estados; advirtió sobre campañas de desinformación financiadas con capital extranjero y llamó a defender la soberanía.
Las imágenes llenaron la pantalla de la mañanera. Plazas públicas atiborradas. En 30 estados de la república. Más de 800 mil personas, según el cómputo oficial. El mensaje que escucharon fue el mismo: defensa de la soberanía, advertencia sobre injerencias extranjeras, respaldo a la transformación. Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum comenzó su conferencia proyectando un vídeo de las multitudes congregadas el domingo desde el Monumento a la Revolución y las réplicas en cada entidad.
“Agradecer a todos los que participaron, de corazón. Mucho entusiasmo, mucho cariño, mucha fuerza del pueblo de México”, dijo Sheinbaum. El único estado ausente fue Coahuila. La explicación: proceso electoral en curso. Las autoridades optaron por no retransmitir el mensaje para evitar que pudiera interpretarse como propaganda política. El resto del país estuvo conectado: de forma presencial en la capital, de forma virtual en los 30 estados restantes.
El discurso del domingo tuvo un eje central. Sheinbaum se puso “de frente al pueblo de México”, según describió ella misma, y llamó a defender la soberanía ante injerencias del extranjero. Consideró legítimo dudar de las intenciones de Estados Unidos. Fue un mensaje que no dejó espacio a la ambigüedad, en un momento de máxima tensión bilateral por las amenazas de intervención militar de Trump.
La presidenta también aprovechó su conferencia de hoy para denunciar un fenómeno que, según ella, crece en paralelo a su popularidad. “México es objetivo de campañas importantes de desinformación desde las cuales se ataca a su gobierno”, afirmó. Y añadió un dato: esas campañas son financiadas “en muchos casos por capital extranjero”. La afirmación no fue acompañada de pruebas específicas, pero Sheinbaum la presentó como una advertencia más sobre el contexto geopolítico actual.
La magnitud de la convocatoria del domingo no pasó desapercibida en el análisis político. 800 mil personas movilizadas en plazas públicas, sin que fuera un día feriado o un proceso electoral. Sheinbaum lo utilizó como un termómetro del respaldo popular a su proyecto. “Es la fuerza del pueblo de México”, resumió. Y cerró con una frase que sonó a bitácora de una administración que se siente en campaña permanente: mientras haya ese respaldo, la transformación seguirá.
La única sombra en el informe fue Coahuila. Pero la presidenta no profundizó en la ausencia. Prefirió concentrarse en las 30 plazas llenas, en el vídeo que mostró como prueba de una nación movilizada. “Mucho cariño”, repitió. Y el mensaje quedó claro: la soberanía se defiende desde las calles, y las calles, según ella, están de su lado.