Cuatro hombres de Calderón mandan en Chihuahua mientras la gobernadora acumula viajes y deudas

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Con 63 mil millones de pesos de deuda estatal, más de 80 viajes al extranjero y sin operadores políticos tras el escándalo de la CIA, Campos Galván gobierna en los márgenes de un poder que otros ejercen.

Chihuahua tiene gobernadora, pero el poder lo ejercen otros. Cuatro exfuncionarios del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa controlan desde las finanzas hasta la asesoría jurídica del estado, mientras María Eugenia Campos Galván acumula críticas por ausentismo, viajes y una deuda que ya supera los 63 mil millones de pesos. El dato lo subrayan actores políticos del estado consultados por La Jornada: la influencia calderonista no llegó con el cargo, llegó antes, desde la campaña electoral. Y desde entonces no se ha ido. Quiénes son los cuatro. Roberto Gil Zuarth, exsecretario particular de Calderón en Los Pinos y sobrino del recién fallecido fiscal Javier Coello Trejo, asesora jurídicamente a la gobernadora —incluso en asuntos personales— y lleva su defensa ante la FGR por el caso de los agentes de la CIA.

Jordy Herrera, quien acompañó a Calderón desde sus tiempos como diputado federal y luego fue su secretario de Energía, forma parte del círculo de confianza. Maximiliano Cortázar, vocero del sexenio calderonista, también opera. Y Ernesto Cordero Arroyo —el exsecretario de Hacienda que en 2011 aseguró que con seis mil pesos mensuales una familia podía pagar vivienda, auto y colegiaturas privadas— tiene en sus manos el control financiero del estado desde una casa en la zona residencial Las Canteras. “Aquí está todo el panismo desempleado cobrando”, señaló sin rodeos la senadora con licencia de Morena, Andrea Chávez, quien también mencionó a Javier Lozano y al propio Calderón entre los nombres que circulan como beneficiarios del erario chihuahuense.

El vacío tras Jáuregui. El quiebre interno más reciente dejó a Campos Galván sin su principal operador político local. César Jáuregui Moreno, quien acumuló poder durante su paso como secretario de Gobierno entre 2021 y 2023, y luego como fiscal general del estado, renunció el 27 de abril pasado. El detonante: el escándalo por la participación de cuatro agentes de la CIA en un operativo para, según la versión oficial, desmantelar un narcolaboratorio, en el que también murieron el director de la Agencia Estatal de Investigación y su escolta. La gobernadora estaba en la Feria de San Marcos cuando ocurrió el percance. “Y hoy no hay quién gobierne”, resumió la diputada federal Lilia Aguilar Gil del PT. “La entidad está sin cabeza, no hay operadores políticos locales.” Antes de Jáuregui, quien dominó el primer tramo de la administración fue Luis Serrato, coordinador de gabinete con el que Campos Galván terminó rompiendo. Es decir: la gobernadora ha perdido dos operadores en un mismo período. La deuda de Chihuahua creció hasta los 63 mil millones de pesos. La gobernadora ha realizado más de 80 viajes al extranjero desde que asumió el cargo.

Ha visitado Washington más veces que la sierra Tarahumara, según señala Chávez. Y el estado encabeza índices nacionales de homicidio, violación y secuestro. También se le señalan inversiones personales en el complejo Distrito Uno en la capital, así como una propiedad conocida como “la casa dorada” en Bosques de San Francisco. Ante La Jornada, su equipo de comunicación no respondió a la solicitud de entrevista. El escándalo de la CIA y el giro político.

El citatorio de la FGR para que Campos Galván compareciera como testigo en el caso de los agentes estadounidenses generó un inesperado efecto: le dio oxígeno político. Víctor Quintana Silveyra lo analiza con precisión: el PAN y la derecha aprovecharon la presión para armar un relato de victimización, porque iban rumbo a una derrota electoral en 2027. Pero la maniobra tiene riesgos. Lilia Aguilar advierte que convertirla en víctima puede ser un error estratégico para la oposición, pues Campos Galván ganó la gubernatura precisamente con ese argumento: la persecución de un hombre, Javier Corral. Mientras el debate político se sostiene sobre la gobernadora, el poder en Chihuahua sigue en manos de quienes nadie eligió.

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