
Oaxaca concentra el ochenta por ciento del cese, mientras el gobierno denuncia la contradicción de los maestros que exigían clases.
Diecisiete mil cuatrocientos setenta y un centros educativos permanecen inactivos. La cifra, revelada por el responsable de la política educativa nacional, expone la magnitud del cese de labores que asfixia al sistema. Mientras el reloj avanza hacia la justa futbolística global, la contradicción de los agremiados disidentes salta a la vista.
Antes exigían mantener el calendario intacto, rechazando cualquier adelanto vacacional para proteger la enseñanza. Hoy, paralizan las aulas. El titular de la Secretaría de Instrucción Pública señaló esta incoherencia, exigiendo el retorno a las lecciones para clausurar el periodo lectivo vigente sin más daños a la formación infantil.
El mapa de la inactividad tiene un epicentro claro. Oaxaca concentra la gran mayoría de las instituciones detenidas, sumando diez mil seiscientos cincuenta y tres centros. Chiapas y Zacatecas también figuran en la lista negra, con dos mil cuatrocientos sesenta y dos mil noventa y cinco planteles respectivamente. Guerrero aporta mil quinientos cincuenta y nueve, mientras que la capital del país registra apenas diez.
La tensión escala a horas del pitazo inicial en el Estadio Capitalino. Los movilizados amenazan con cortar vialidades este once de junio, amplificando el conflicto justo cuando el mundo pondrá su mirada en la nación. El llamado oficial es claro: retomar las actividades para garantizar un cierre ordenado del año escolar.