El portavoz iraní dice que el encuentro será en “próximos días” y anuncia que solo habrá negociación tras activar puntos del memorando.
El diálogo con Estados Unidos no despega todavía: Irán dejó claro que la reunión se concretará cuando las partes estén listas, y que la fecha se dará a conocer más adelante. Así lo sostuvo el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, en un mensaje que marca el ritmo del proceso tras un documento ya cerrado.
Baghaei explicó que el objetivo primario de las conversaciones era la firma del memorando para cesar las hostilidades. Ese paso, según detalló, ya ocurrió: el documento había sido firmado digitalmente en la víspera. Por esa razón, el propio vocero señaló que el encuentro perdió el carácter de urgencia.
Aunque la reunión no tiene día anunciado, el encuentro “está previsto para los próximos días”. Y el cambio de tono es intencional: la Cancillería persa aseguró que la fecha se comunicará con posterioridad, manteniendo el impulso diplomático sin convertirlo en un evento inmediato.
Hay, además, una condición política y operativa. Baghaei recordó que el arranque de nuevas negociaciones solo podrá ocurrir cuando se hayan satisfecho los puntos 1, 4, 5, 10 y 11 del memorando. Es una puerta que no se abre por inercia: primero deben cumplirse esas etapas específicas, y después, recién ahí, se podrá pasar a la fase negociadora.
En ese marco, Irán vinculó el proceso con una advertencia regional. El vocero afirmó que su país condena con firmeza los ataques de Israel contra el Líbano y advirtió sobre “graves consecuencias para la seguridad” de la región. A la vez, insistió en que Irán hará “todo lo necesario” para proteger sus intereses y los de sus aliados, añadiendo que las acciones ofensivas de Israel en suelo libanés deben cesar conforme a una disposición del documento.
El contexto confirma que el proceso viene acelerado desde hace semanas. El 15 de junio, Estados Unidos e Irán confirmaron que concluyeron las conversaciones sobre el memorando de entendimiento destinado a poner fin a las hostilidades. El conflicto había durado más de tres meses, y antes de ese anuncio los presidentes de ambos países —Donald Trump y Masud Pezeshkián— firmaron el documento de 14 puntos en la víspera.
Pero el memorando firmado no es el último paso. Tras su suscripción, ambos países dispondrán de 60 días para cerrar un acuerdo definitivo. Ese acuerdo, indicó la Cancillería iraní, abarcará el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones estadounidenses. Es decir: primero cesa el choque; luego, con un calendario, se entra a la negociación sustantiva.
Así queda instalada la tensión del momento: la reunión inmediata no es un salto directo, porque el propio Irán condiciona el inicio de negociaciones a puntos concretos del memorando. Y mientras se espera el día, la postura política en la región —centrada en los ataques contra el Líbano— permanece como una de las variables que el proceso no puede ignorar.
En la fase que viene, Irán y EEUU deberán sostener la transición del “cese de hostilidades” hacia el “acuerdo definitivo” con un marco de cumplimiento y plazos. Y la pregunta que flota en el aire es simple: ¿qué tan rápido se activarán los puntos exigidos y qué margen dejará el conflicto regional para que el calendario de 60 días no se convierta en una cuenta regresiva sin consenso?
