Cuba acusa “apretar el cerco”: Bruno Rodríguez rechaza sanciones vinculadas a GAESA

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Las nuevas medidas de Estados Unidos fueron calificadas como castigo y “crimen”, mientras el canciller insistió en que el cerco económico se intensifica.

Bruno Rodríguez no respondió con cautela. Este martes, el canciller cubano rechazó las sanciones anunciadas por el Departamento de Estado estadunidense contra entidades ligadas al conglomerado militar Gaesa y a actores relacionados con la explotación de minerales en la isla. El reclamo fue directo: dijo que estas acciones forman parte de una estrategia de presión para cerrar cada vez más el margen de la economía cubana.

En su lectura, el mensaje detrás de las medidas no es solo económico. Rodríguez sostuvo que Estados Unidos, y específicamente el titular de su diplomacia, continúa un camino para “apretar el cerco” a la economía de Cuba, aun cuando—según su postura—la isla se muestra “más fuerte, capaz y eficaz” de lo que el responsable estadunidense esperaba frente a la “agresión” y al “castigo colectivo” que, dijo, afecta al pueblo y sus condiciones de vida.

El canciller llevó la tensión hacia lo personal al referirse al secretario de Estado. En una publicación en X, calificó el impulso de Marco Rubio desde la “mayor potencia del mundo” como “un crimen”. Más que un desacuerdo diplomático, el funcionario lo presentó como un agravio moral y político: la sanción, en esa narrativa, no sería corrección, sino persecución.

La forma en que Rodríguez encuadró el anuncio también cambió el eje del debate. Mientras el Departamento de Estado sanciona entidades asociadas al entramado de Gaesa y a la explotación mineral, el canciller vinculó la medida con un objetivo más amplio de cerco. No habló de un ajuste puntual, sino de una continuidad: “pasos” que, dijo, se siguen dando.

Rodríguez no dejó el tema en el nivel de la acusación general. Señaló que, desde la perspectiva cubana, el responsable estadunidense impulsa sanciones como parte de una lógica que se intensifica. La referencia volvió sobre Rubio, descrito como quien sostiene esta presión en un contexto en el que, según Cuba, la capacidad de respuesta del país aumenta y no se debilita.

En el mismo día, el canciller citó el anuncio previo del jefe de la diplomacia estadunidense. En X, Marco Rubio informó nuevas designaciones: entidades adicionales de la red de Gaesa asociadas con el movimiento de dinero y con activos físicos, además de entidades vinculadas a la explotación de reservas minerales y metálicas de Cuba para obtener ganancias ilícitas.

Ahí apareció el punto de tensión más sensible: Rodríguez añadió que cualquiera que brinde servicios a esos actores sancionados “corre el riesgo de ser sancionada”. En el marco del reclamo cubano, la advertencia funciona como una ampliación del alcance: la sanción ya no solo se dirigiría a nombres concretos, sino también a terceros que se relacionen con ellos.

Con ese cierre, el mensaje quedó planteado como una confrontación que va más allá del anuncio. Rodríguez rechazó las nuevas medidas y sostuvo que la estrategia estadunidense apunta a cercar la economía cubana, mientras el gobierno cubano se describe como capaz de sostenerse pese a la presión. Y, sobre el terreno, la advertencia de “riesgo de ser sancionada” funciona como el último empuje de la escalada que Cuba dice estar enfrentando.

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