Sheinbaum llama a cerrar filas; partidos chocan por denuncias contra ICE

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 13 de julio 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: ; Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Pamela López, Directora de la Escuela es Nuestra; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco) y Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

Tras confirmar denuncias en EU por la muerte de 17 mexicanos, la unidad no llegó: Morena y aliados apoyan; PAN y PRI rechazan el giro.

La discusión estalló con un dato que cimbró la agenda: el gobierno de Claudia Sheinbaum adelantó que presentará denuncias ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos por la muerte de 17 mexicanos en incidentes ligados al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Con ese anuncio, la Presidenta buscó articular una respuesta nacional inmediata y convocó el 13 de julio a todas las fuerzas políticas a “cerrar filas”.

El llamado se transformó en un termómetro político. Morena respondió con velocidad y contundencia, colocó el tema como una “causa de Estado” y ofreció un respaldo “absoluto” desde un comunicado firmado por su presidenta, Ariadna Montiel Reyes. En ese mismo planteamiento, el partido empujó que el tema se lleve a la Comisión Permanente este miércoles, con una exigencia directa: obtener explicaciones del gobierno estadounidense sobre los fallecimientos.

Pero en el terreno de la coincidencia, el consenso no se sostuvo. Movimiento Ciudadano se sumó al reclamo y pidió una investigación exhaustiva, además de calificar como “desproporcionados” los excesos atribuidos a ICE. El Partido del Trabajo también apostó por ampliar el alcance: desde la bancada en la Cámara de Diputados pidió que la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) abran indagaciones independientes.

El conflicto se volvió más visible cuando la oposición trató el mensaje presidencial no como una urgencia compartida, sino como una señal de desajuste. El líder nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, calificó la convocatoria como “incongruente” e “inconsistente”. Su argumento fue tajante: el gobierno convoca a la unidad solo ante crisis coyunturales, mientras mantiene una confrontación permanente con la oposición. Romero añadió un elemento de tensión política interna: recordó que su partido lleva dos años buscando diálogo con la federación, y que su propuesta de “111 soluciones para el país” fue recibida con descalificaciones. Aun así, precisó que la solidaridad con los migrantes es un deber que no depende de la convocatoria, y que el seguimiento judicial de los casos corresponde a los consulados, no a los partidos.

El punto de mayor fricción provino del PRI. Carolina Viggiano, secretaria general del partido, sostuvo que Sheinbaum “no tiene autoridad moral” para convocar a la unidad. El reproche se concentró en un tema específico: que la Mandataria no ha sostenido una sola reunión con Donald Trump para fijar una agenda migratoria bilateral. La crítica se extendió hacia pendientes internos: la debilidad de los consulados mexicanos en Estados Unidos, por falta de recursos, y la situación de derechos humanos en el propio país.

Mientras la unidad se discutía en el Congreso, el PAN intentó alinear su postura con una ruta institucional. La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, anunció que solicitará ante la Comisión Permanente un punto de acuerdo para exigir el respeto irrestricto a los derechos humanos de los connacionales, incluyendo el caso de Lorenzo Salgado Araujo, mexicano muerto por disparos de agentes de ICE en Houston. Y aunque el partido rechazó la convocatoria como tal, en San Lázaro la coordinación institucional sí se sumó: López Rabadán, desde su posición como presidenta de la Cámara, informó que buscará impulsar el respeto a esos derechos desde el marco legislativo.

Detrás de la ruptura partidista, el tema se conectó con un contexto de incidentes recientes relacionados con ICE en territorio estadounidense que ya han provocado protestas y acciones diplomáticas. En ese clima, la convocatoria de Sheinbaum enfrentó una prueba decisiva: la tragedia de 17 muertes enlutó la política, pero no logró ensamblar un frente común. La consecuencia inmediata no fue la unidad prometida, sino el choque de lecturas sobre quién puede convocar, con qué coherencia y desde qué rutas para exigir explicaciones y justicia.

Frase final contundente:
Con 17 fallecimientos en el centro y el llamado presidencial sin consenso, el cierre de filas se volvió disputa: cada partido pelea por el control de la narrativa y del siguiente paso.

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