Montiel revienta a Natalia Torres: clase y discriminación “por los poros”

0
13

Entre conferencias y acusaciones, la presidenta nacional de Morena asegura que el PAN no solo critica: filtra ideas clasistas.

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, puso el foco en una frase que, dijo, no es menor: la idea de que no todas las personas deberían ejercer el voto. Su respuesta fue directa y con tono de exhibición pública, como si el debate se hubiera salido del carril “académico” para convertirse en una radiografía ideológica de la oposición.

Según Montiel, lo grave no está únicamente en lo que se dice, sino en lo que, en su lectura, se repite en distintos escenarios. En su conferencia de prensa —ante la pregunta del periodista César Huerta— vinculó esa postura con una negativa mayor: la que, afirmó, mantiene el PRIAN cuando se trata de cerrar filas en defensa de los paisanos en Estados Unidos, señalando además los abusos atribuidos a ICE. Para la dirigente guinda, esa falta de respaldo también es mezquindad política, pero sobre todo una forma de no reconocer a quienes más necesitan protección.

Con ese marco, Montiel desplazó el conflicto hacia un terreno que consideró más incómodo: el de los “cuadros jóvenes” que, dijo, están siendo formados con un pensamiento parecido al de un personaje específico del empresariado ultraderechista. Atribuyó a Natalia Torres una visión que, en su opinión, guarda semejanza con Ricardo Salinas Pliego, y sostuvo que la lógica que se cuela en ciertos espacios termina por excluir.

El reproche fue verbalmente contundente. Montiel señaló que ese pensamiento, como el de Salinas Pliego, no se correspondería con la idea de dejar votar a quienes reciben programas del bienestar. Y remató con una metáfora de barrera: si existiera un examen para ser mexicano o mexicana, insistió, “seguro no lo pasan”. En ese punto, el ritmo de su mensaje cambió: ya no era solo respuesta, era acusación sobre un filtro social que, según ella, se disfraza de meritocracia.

Montiel insistió en la contradicción de que esta clase de ideas esté llegando a juventudes que, por definición generacional, dijo, deberían ser más rebeldes. Y remarcó el contraste con un entorno que presume de conocimiento: afirmó que se trata de una académica “supuestamente experta”. Desde su perspectiva, la postura no solo es conservadora, sino también clasista y discriminatoria, porque reduce el derecho a participar en la vida democrática.

Luego conectó la discusión con un antecedente político que, en su narrativa, explica por qué algunos mitos se caen. Recordó que cuando Andrés Manuel López Obrador gobernó, se enfrentaron ideas que se presentaban como “estudiadas”, especialmente en el tema del salario mínimo. Dijo que se difundió la advertencia de que si el salario subía, la inflación crecería; pero aseguró que eso no ocurrió pese al aumento histórico de sueldos. Para Montiel, ese ejemplo sirve para subrayar que las teorías elitistas no necesariamente se sostienen cuando se ponen en la realidad.

En ese tramo, la dirigente morenista volvió a la dimensión social del conflicto. Señaló que el tipo de pensamiento que excluye termina por abrir una ruta peligrosa: no solo impide que participe el pueblo, sino que, sostuvo, empuja a que busquen “un monarca” para gobernar. Su lectura fue que el desprecio hacia la gente se vuelve el motor de la política, y que cuando se rechaza a la ciudadanía se termina por preferir otro modelo de poder, uno que no nace de la participación democrática.

La parte final de su intervención fue un golpe personal y político. Montiel dijo que, aunque Torres intentara explicar su postura, el conservadurismo, el clasismo y la discriminación se asoman de manera inevitable, “por los poros”, según sus palabras. Remarcó que, en su opinión, esas ideas nacen de un odio al pueblo que no se entiende si se mira la realidad del país. Y concluyó cerrando la acusación con la idea de que cuando alguien rechaza al pueblo, entonces termina yendo en busca de alguien que lo gobierne como si México no fuera de quienes lo integran.

El señalamiento no quedó aislado en lo discursivo. Montiel agregó un contexto sobre Natalia Torres: dijo que, pese a que se presenta como apartidista y docente en la Universidad Panamericana, su familia estaría vinculada al PRI; además, sostuvo que Torres participa en el PAN como vocera y que el presidente del PAN, Jorge Romero Herrera, la reconoció en su rol. De acuerdo con lo que incorporó, incluso habría posado en una fotografía junto a otros voceros jóvenes del partido albiazul.

Con esa acumulación de elementos, Montiel construyó su cierre como un juicio político completo: para ella, la discusión sobre el voto no es un tema técnico, sino una ventana a un modo de ver a México y a su gente. El punto que dejó en el aire fue una advertencia: lo que se quiere impedir no es solo una acción electoral, sino la participación del pueblo en la definición del rumbo nacional.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí