Sheinbaum desata plan de más de 20 mil mdp para salvar  tres ríos críticos

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Arranca una estrategia integral: plantas, control de descargas y reforestación para recuperar los tramos más dañados y asegurar agua.

El dato que cimienta el giro es contundente: una inversión superior a 20 mil millones de pesos para intervenir los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago, uno de los sistemas ligados al abastecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara. La meta es recuperar cuerpos de agua con niveles de contaminación severa y, al mismo tiempo, sostener el suministro para millones de personas.

El programa —ya en marcha— no se limita a una sola acción. En la conferencia matutina, la presidenta explicó que el trabajo combina construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento, labores de desazolve, reforestación, control de descargas contaminantes y recuperación de espacios públicos. La prioridad está puesta en la presión cotidiana que genera la basura acumulada y en la necesidad de retirar tiraderos, con una ejecución que describieron como intensa.

Mientras el plan se despliega, el diagnóstico dejó de ser genérico. Las autoridades reportaron que en un año se realizaron 280 inspecciones a empresas, con multas por 56 millones de pesos y ocho clausuras por incumplimiento a la normatividad ambiental. Además, se recorrieron más de 3 mil kilómetros de cuencas, en los que se identificaron 3 mil 202 descargas industriales, 460 industrias potencialmente contaminantes y 479 tiraderos clandestinos. No es un anuncio: es un mapa de presión y de responsables detectados.

En el caso del Lerma-Santiago, la tensión se vuelve operativa: es el sistema que alimenta el Lago de Chapala y abastece de agua a Guadalajara. Ahí, la primera etapa alcanza un 90% de avance. Las obras incluyen la intervención de seis plantas de tratamiento, la instalación de sistemas de energía solar en otras siete, la construcción de 26 kilómetros de colectores y la reforestación de más de 2 mil 800 hectáreas. Ese avance, de acuerdo con lo señalado, contrasta con lo afirmado por el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, quien sostuvo que el sistema carecía de recursos federales.

La disputa no se queda en lo político. El director general de la Conagua, Efraín Morales López, detalló que el programa considera 10 nuevas plantas de tratamiento y la rehabilitación de 23 adicionales, además de la instalación de ocho estaciones automáticas de monitoreo y obras para controlar más de 450 descargas industriales. El monitoreo aparece como parte del control: medir, corregir y frenar.

En Atoyac, la presidenta reconoció que el problema no es abstracto: el reto central proviene de la contaminación generada por la industria textil, por descargas de químicos para el teñido. “Hay descargas al río que tienen que ver con las pinturas que se usan para el teñido de telas”, explicó, al señalar que el origen está ligado a prácticas de producción que terminan impactando el agua.

La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, añadió que también se detectaron metales pesados en algunos cuerpos de agua, por lo que se están incorporando plantas con tecnología especializada para remover ese tipo de contaminantes. Ahí, el plan se afina: no basta con tratar; hay que tratar lo que el agua carga.

El cierre del esfuerzo apunta a una dimensión humana directa. Se destacó que el programa beneficiará a 25 millones de personas de 10 estados y 61 municipios, mediante una estrategia integral que busca mejorar la calidad del agua, restaurar ecosistemas, reducir riesgos de inundaciones y recuperar el acceso de las comunidades a sus ríos. La consecuencia es clara: el daño acumulado no se combate con promesas, sino con obra, control y seguimiento.

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