
En mañanera, la mandataria arremete por la reposta de un mensaje sobre deportaciones y advierte: “ofensa a México” sin matices.
Clima tenso desde Palacio Nacional: la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una acusación directa al exhibir una publicación que, según dijo, Ricardo Salinas Pliego reposteó en redes. El punto de quiebre, relató, fue un mensaje donde se pedía que la autoridad migratoria de Estados Unidos —ICE— “hiciera lo suyo” contra mexicanas y mexicanos que acudieron a Nueva York para saludarla durante su más reciente viaje.
Durante la mañanera, Sheinbaum calificó la solicitud como “dolorosa e inaudita”. Pero ahí no se detuvo. Subrayó que, para ella, lo más grave no fue solo el contenido del post, sino quién lo respaldó después. En su lectura, que un empresario mexicano amplificara esa idea no solo reforzaría la agresión: la convertiría en una señal pública hacia el pueblo de México, especialmente hacia quienes —dijo— no quieren a las y los mexicanos.
La presidenta fue más allá: describió la reposta como una forma de “reivindicar” la publicación y de conectar el mensaje con otra frase difundida en la red del empresario. Sheinbaum lo planteó como un gesto que no se queda en la crítica a su figura, sino que busca minimizar o denigrar a la gente. De ese contraste surgió su enfoque: más allá de las conclusiones que cada quien pueda sacar, señaló que para ella el hecho es una ofensa directa a México y a las y los mexicanos.
El señalamiento tomó un giro adicional cuando Sheinbaum puso frente a frente dos mensajes. Primero, el que se intentó justificar para la situación de Nueva York, donde el llamado era para que ICE actuara contra quienes fueron a recibirla. Segundo, el mensaje que ella misma dijo haber compartido sobre esos hechos, donde reconoció el papel de las y los paisanos en Estados Unidos.
En ese punto, Sheinbaum marcó el contraste con una frase que dejó el ambiente cargado: recordó que, tras lo vivido por muchas compatriotas y compatriotas, sería inadmisible que alguien colocara frente a una institución estadounidense un “haz lo tuyo”. Lo calificó como inaudito y remarcó que, si realmente se trataba de respeto y coherencia, “mínimo deberían de disculparse”.
La tensión no quedó solo en el choque retórico, sino en la defensa del vínculo con quienes, según dijo, sostienen a sus familias desde el extranjero. Sheinbaum reconoció el trabajo de las y los mexicanos en Estados Unidos, insistiendo en que laboran todo los días para mantener a sus hogares. Con esa idea cerró el sentido de su mensaje: incluso en medio de polémicas y amenazas políticas, el recordatorio central —para ella— fue el respeto a las personas que migran, trabajan y se esfuerzan.
En suma, la presidenta no trató la polémica como un simple intercambio en redes. La encuadró como una afrenta pública y como una disputa por el significado del “quién defiende a quién”. Para Sheinbaum, el gesto reposteado por el empresario no es neutral: es una ofensa a México, y por eso lo exhibió ante la mañana del país.