UNAM decidirá: Sheinbaum fija postura tras anomalías del examen en línea

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Claudia Sheinbaum sostuvo que no es culpa automática de autoridades, sino un choque con el avance de la inteligencia artificial.

Apenas conocerse el volumen de irregularidades que la UNAM reportó en su examen de admisión 100% en línea —supervisado con herramientas de inteligencia artificial— la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro el siguiente paso: la institución resolverá el conflicto y definirá el rumbo para los próximos procesos.

Durante su conferencia matutina de este miércoles 22 de julio, la mandataria insistió en que la Universidad Nacional Autónoma de México opera con autonomía, por lo que las determinaciones no dependen de un pronunciamiento externo. En sus palabras, el examen y las decisiones para corregir lo ocurrido son responsabilidad directa de la propia UNAM, que será quien determine las medidas y el cómo de la corrección.

Lejos de encuadrar el caso como una falla atribuible a quienes organizaron la evaluación, Sheinbaum planteó otro ángulo: el problema tendría que leerse como un reto surgido del acelerado desarrollo tecnológico. Para ella, el punto central no es solo el dispositivo usado para supervisar, sino el ritmo con el que la inteligencia artificial está reconfigurando la forma de aplicar pruebas y verificar resultados.

En esa línea, la mandataria sostuvo que el avance de estas herramientas obliga a repensar el diseño de evaluaciones a distancia. “No tomar en cuenta todo el desarrollo tecnológico”, dijo, es un factor que puede explicar por qué aparecen anomalías en un entorno donde la prueba no solo se realiza en plataformas digitales, sino que se apoya en IA para observar el proceso.

La presidenta cerró el encuadre con una idea operativa: corresponderá a la UNAM definir el camino a seguir, resolver la situación y marcar una ruta hacia adelante. No pidió que la responsabilidad se diluya en declaraciones generales; pidió, en cambio, que el ajuste ocurra desde la propia institución, conforme a sus reglas.

Pero el caso no se limita al diagnóstico técnico. También tomó forma de advertencia para quienes buscan ingresar. Sheinbaum envió un llamado explícito: que ningún aspirante recurra a trampas para sortear el proceso. La exigencia fue directa: si hay exámenes de admisión, deben atravesarse con honestidad.

Y al calor de la polémica, la presidenta amplió la mirada hacia la evaluación educativa en general. Explicó que la inteligencia artificial ha empezado a alterar la manera en que docentes valoran el trabajo de los alumnos. Antes, dejó entrever, era más común asignar tareas para casa; ahora el seguimiento se vuelve más complejo, porque es difícil identificar si el contenido fue producido por el propio estudiante o con apoyo de herramientas de IA.

Ante ese escenario, señaló que varias instituciones han regresado —total o parcialmente— a esquemas tradicionales para comprobar conocimientos, como exámenes orales y pruebas presenciales en el aula. La lógica es clara: si la evaluación a distancia se vuelve vulnerable a interferencias, la verificación directa gana peso.

Las declaraciones de Sheinbaum se producen después de que la UNAM detectara anomalías en su primer examen completamente en línea. La Universidad informó que revisará miles de casos bajo investigación por presuntas irregularidades vinculadas al uso de inteligencia artificial para supervisar la prueba, y que analizará cada situación conforme a su normatividad.

Al final, la tensión queda definida en dos frentes: la determinación institucional para atender los casos y la respuesta del sistema educativo ante un entorno donde la IA ya no solo acompaña, sino que también reordena las reglas del examen. La crisis no desaparece con un comentario; se administra con decisiones, análisis y un cambio de método.

La UNAM tendrá la última palabra: resolverá cada caso y replanteará cómo evaluar en el nuevo entorno tecnológico.

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