Lavín Romero cayó tras estar bajo la lupa por “Los Aparicio” y “Los Huazulco”

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El secretario Omar García Harfuch confirma que el alcalde asesinado el 22 de julio enfrentaba investigaciones por presuntos nexos delictivos.

La violencia alcanzó a Valentín Lavín Romero el 22 de julio y, mientras el caso escalaba por el homicidio, ya existía un rastro previo que lo colocaba bajo investigación. Así lo informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien detalló que el presidente municipal de Temoac, Morelos, era observado por presuntos vínculos con dos células delictivas que operan en la región oriente del estado: “Los Aparicio” y “Los Huazulco”.

El punto de quiebre es directo: el asesinato no apareció como un hecho aislado, sino como un capítulo que se suma a líneas de investigación que la Fiscalía seguía para esclarecer el crimen y ubicar a quienes participaron. Harfuch sostuvo que estos antecedentes formaban parte de lo que la Fiscalía analiza para entender el homicidio del edil, y reconstruir lo que pudo haberlo precedido.

La autoridad describió el tipo de entorno criminal que se atribuía a esas estructuras. Según el funcionario, se les relaciona con delitos de alto impacto, incluyendo secuestro, extorsión, narcomenudeo y homicidio en distintos municipios de la región oriente de Morelos. En ese marco, la investigación sobre el alcalde no solo apuntaba a su actuación, sino a posibles conexiones con organizaciones señaladas por generar violencia sostenida.

Pero la carpeta no se quedaba en su figura pública. García Harfuch agregó que también se investigaba a familiares del alcalde. Entre las líneas citó la detención de Andrea “N”, alias “La Patrona”, suegra de Valentín Lavín Romero. El funcionario explicó que esa mujer se desempeñó como tesorera municipal y que la Fiscalía la identificó como probable operadora de una de las estructuras criminales referidas.

Además, el secretario recordó que el suegro del alcalde también fue detenido. A la vez, se integraban señalamientos públicos que vinculaban al edil con hechos violentos registrados en la zona. Para la Fiscalía, esos elementos funcionan como piezas que podrían ayudar a determinar el móvil del crimen, así como a acotar responsabilidades dentro de la investigación.

La tensión se vuelve más aguda cuando Harfuch recordó que Lavín Romero ya había vivido una agresión armada en enero de 2026. Dijo que esa agresión ocurrió en un momento en que el alcalde también estaba bajo investigación por presuntos vínculos con las mismas células. Es decir: el riesgo se venía considerando antes del homicidio, incluso cuando el hecho violento previo ya había marcado una advertencia.

Mientras tanto, las autoridades señalaron que las indagaciones por el asesinato avanzan en paralelo a operaciones de seguridad que realizan fuerzas federales para combatir a los generadores de violencia en Morelos. Es un doble carril: por un lado, el despliegue operativo; por el otro, la integración de líneas de investigación para aclarar qué motivó el crimen y quiénes intervinieron.

Hasta ahora, no se han informado personas detenidas por el homicidio del presidente municipal. Aun así, la Fiscalía continúa sumando líneas para determinar el móvil del asesinato y capturar a los responsables. El mensaje final queda flotando con fuerza: el caso sigue abierto, y lo que ya se investigaba antes del atentado aparece como la señal más inquietante de todo el rompecabezas.

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