Sheinbaum corta la disputa: “México no define su  campaña; es EE. UU.”

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 28 de julio 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Luisa María Alcalde, consejera jurídica del Ejecutivo Federal y José Antonio Peña Merino, Director de la agencia de transformación digital. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

En medio de comentarios sobre cárteles y territorios, la presidenta exige que la campaña se enfoque en Estados Unidos y su consumo.

El martes, Claudia Sheinbaum Pardo puso el foco donde, según dijo, debería estar la conversación política en Estados Unidos: no en México. La mandataria reaccionó a las afirmaciones de Stephen Miller, subdirector del Gabinete de Políticas Públicas de la Casa Blanca, quien afirmó que cárteles “controlan” territorios en el país vecino del norte. La respuesta llegó con un tono de límite claro y consecuencia inmediata: México, sostuvo, no debe convertirse en el eje para definir la contienda.

En su conferencia de prensa matutina, Sheinbaum afirmó que no pretende engancharse en una discusión estéril. Aun así, marcó una línea política: el gobierno mexicano, dijo, trabaja todos los días por la seguridad y la paz del país, con resultados. Y frente a la idea de que “alguien más” gobierna en México, la presidenta fue tajante: en territorio mexicano, añadió, gobierna el pueblo.

Pero el punto más sensible de su intervención no fue solo la corrección del marco, sino el replanteamiento del deber compartido con reglas separadas. Sheinbaum remarcó que sí existe coordinación en múltiples temas, incluso en seguridad. La colaboración, según la mandataria, no elimina responsabilidades nacionales: cada gobierno opera dentro de su propio territorio. Esa distinción, insinuó el discurso, es la diferencia entre cooperación y una narrativa que, al usar a México como referencia, desplaza el centro del problema.

Entonces llegó el núcleo del reclamo. La presidenta insistió en que las campañas electorales en el país vecino tienen una tarea interna: “México no debe ser el elemento de definición de su campaña, debe ser Estados Unidos”. La frase funciona como un cierre de debate y como un golpe político. No se trata —según su postura— de discutir México desde una óptica electoral estadounidense, sino de mirar el país propio.

Sheinbaum apuntó específicamente a los elementos que, dijo, Estados Unidos debe examinar por sí mismo: consumo de drogas, distribución y lavado de dinero en Estados Unidos, vinculado con el narcotráfico. Es ahí donde, sostuvo, existe una “parte muy importante” que no puede quedar afuera mientras se usa a México como referencia constante. En paralelo, reafirmó que México trabaja en su país.

La tensión quedó expuesta en el contraste: coordinación en temas comunes, sí; pero sin permitir que la campaña electoral construya su argumento desde afuera. Sheinbaum cerró su intervención con una idea de fondo que no admite ambigüedades: mientras se coordinan acciones, cada parte debe asumir su territorio. Y para ella, ese recordatorio es, en este momento, el que más pesa rumbo a noviembre.

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