El mandatario estadounidense endureció sus señalamientos, comparó a los grupos criminales con Isis y defendió sus operativos antidrogas.
La acusación llegó desde la tribuna internacional. Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Donald Trump señaló a México como el principal foco mundial de la violencia relacionada con los cárteles del narcotráfico.
El presidente de Estados Unidos afirmó que su país comparte una frontera de 2 mil millas con un territorio que, según sus palabras, está bajo control de organizaciones criminales enemigas. A partir de ese argumento, exigió que México recupere el dominio sobre sus propios espacios.
La declaración colocó a la delegación mexicana en el centro de la escena. Roberto Velasco, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y Héctor Vasconcelos, representante permanente de México ante la ONU, permanecieron sentados mientras eran enfocados durante el señalamiento.
Trump sostuvo que la presidenta Claudia Sheinbaum y su gobierno tampoco desean la permanencia de los cárteles. Sin profundizar en las medidas mencionadas, aseguró que la seguridad llegará nuevamente a México y presentó la relación bilateral como positiva.
El discurso avanzó entre dos mensajes. Por un lado, el mandatario estadounidense lanzó una acusación directa contra la situación mexicana. Por otro, insistió en que existe cooperación con el gobierno de México y que ambos países comparten el rechazo a los grupos del narcotráfico.
El momento más severo llegó cuando Trump equiparó a los cárteles con Isis y los describió como enemigos de la sociedad. Según su planteamiento, estas organizaciones envenenan y extorsionan, por lo que deben ser eliminadas.
Para respaldar su argumento, presumió operaciones contra el tráfico de drogas. Mencionó que el combate a las narcolanchas redujo el flujo de estupefacientes en 97 por ciento y recordó la eliminación del líder del cártel venezolano Tren de Aragua.
La intervención dejó una tensión evidente: México fue señalado como epicentro de la violencia criminal, mientras Trump aseguró que la seguridad regresará al país y que la cooperación bilateral avanza.
Ante la ONU, el narcotráfico se convirtió en una acusación contra México y, al mismo tiempo, en una vitrina para los resultados que Trump atribuyó a su gobierno.


