Una pantalla instalada sobre una embarcación encendió el debate por contaminación visual y posibles efectos sobre el paisaje de la bahía.
Una pantalla LED montada sobre una embarcación comenzó a proyectar publicidad en la bahía de Puerto Vallarta y rápidamente provocó cuestionamientos por el impacto visual que genera en el entorno.
La estructura móvil modificó la imagen habitual del paisaje costero. Su presencia no pasó inadvertida y abrió una discusión sobre los límites de la publicidad en espacios marítimos, particularmente cuando se trata de un sitio cuya imagen está vinculada directamente con el entorno natural y turístico.
Ante las críticas, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta solicitó la intervención de distintas autoridades para revisar las condiciones bajo las cuales opera la embarcación. La petición fue dirigida a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Secretaría de Marina y la Capitanía de Puerto.
El objetivo es verificar los permisos relacionados con la instalación y determinar si la publicidad flotante cuenta con las autorizaciones correspondientes. También se busca conocer si la pantalla puede generar algún impacto ambiental, además de la afectación visual señalada por quienes cuestionaron su presencia.
El punto de tensión se concentra en una pregunta: si una embarcación puede utilizarse como plataforma publicitaria dentro de la bahía y bajo qué condiciones. La pantalla no solo transmite anuncios; también altera la percepción del paisaje y plantea dudas sobre la regulación de este tipo de actividades.
Por ahora, el Ayuntamiento pidió que las dependencias federales analicen el caso. La revisión deberá establecer si el anuncio flotante cumple con los permisos requeridos y si su funcionamiento representa alguna afectación para la bahía.
La controversia ya está sobre el agua: una pantalla publicitaria convirtió el paisaje de Puerto Vallarta en el centro de una disputa regulatoria y ambiental.


