El Gobierno destaca avances en ocupación, ingresos, seguridad social y derechos mientras prepara nuevos cambios para millones de trabajadores.
La cifra central fue presentada como resultado de una transformación laboral: 1.3 millones de personas se incorporaron a un empleo entre agosto de 2025 y agosto de 2026. El dato fue expuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum durante la conferencia matutina del 28 de septiembre.
El balance oficial no se limitó a contar nuevos puestos. La administración planteó que el crecimiento del empleo debe reflejarse en mejores ingresos, mayor protección social y más derechos para las familias trabajadoras.
Marath Bolaños López, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, informó que la población económicamente activa alcanzó 62.6 millones de personas en agosto de 2026. En ese mismo periodo, la población ocupada llegó a 60.7 millones, el nivel más alto para un agosto y el cuarto registro más elevado de toda la serie, según los datos de la ENOE del INEGI.
El salario mínimo aparece como otro de los ejes del balance. Desde 2018, acumula una recuperación real de 154%, al pasar de 88 pesos diarios a 315 pesos en 2026. En términos mensuales, el ingreso mínimo general ronda los 9 mil 582 pesos y permite adquirir aproximadamente dos canastas básicas. En 2018 cubría apenas 0.8.
El aumento aplicado este año alcanzó directamente a 8.5 millones de personas trabajadoras. La presentación oficial colocó este avance como una recuperación del poder adquisitivo, no únicamente como un ajuste nominal.
También se reportó una disminución en la proporción de quienes laboran más de 48 horas por semana. El porcentaje bajó de 27.1% en 2020 a 22.2% en 2025.
La siguiente disputa estará en el tiempo de trabajo. La ruta planteada busca llevar la jornada a 40 horas semanales en 2030 sin recortar salarios ni prestaciones. El primer paso sería reducirla a 46 horas en 2027 y avanzar gradualmente durante los años siguientes.
Más de 13 millones de trabajadores se verían beneficiados por ese proceso, cuyo objetivo es ampliar el tiempo disponible para la vida familiar, personal y laboral. El cambio, sin embargo, dependerá de una aplicación progresiva.
Otro frente se abrió para quienes trabajan mediante plataformas digitales. Al cierre de agosto, 199 mil 454 personas habían rebasado el umbral requerido para acceder plenamente a la seguridad social. Además, más de 1.7 millones contaban con protección frente a riesgos laborales, incluso cuando su participación en esas actividades era ocasional.
El campo también fue incluido en la estrategia. El Gobierno presentó un certificado laboral dirigido a empresas agroexportadoras, con la intención de reforzar el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social.
En paralelo, Jóvenes Construyendo el Futuro reportó más de 3.6 millones de beneficiarios desde su creación. Durante el segundo año de gobierno, 619 mil jóvenes participaron en el programa. De acuerdo con los datos expuestos, siete de cada diez egresados continuaron con una actividad productiva, ya fuera mediante un empleo o al retomar sus estudios.
El balance dibuja una política que busca ir más allá de crear puestos: elevar ingresos, proteger a sectores antes menos cubiertos y reducir el tiempo de trabajo. La promesa laboral ahora se medirá en una pregunta concreta: si esos avances llegan de manera sostenida a quienes viven de su empleo.


