La presidenta exige a Gobernación y CNDH entrevistar a las víctimas; “no podemos permitir que haya fuerzas que repriman”.
La orden está girada. Claudia Sheinbaum ordenó una investigación sobre la represión ocurrida en Jalisco. Y sobre las denuncias de tortura a manifestantes que fueron retenidos por la policía local. La presidenta dejó en claro que un acto así no se debe repetir.
El pronunciamiento ocurrió durante su conferencia mañanera. Sheinbaum se posicionó en contra de cualquier caso de tortura. Y más cuando se trata de detenciones irregulares. Como sucedió en la marcha por el agua limpia en Jalisco. El contexto es preciso. La denuncia, concreta.
“Además del uso de chorros de agua, de gases lacrimógenos, el tema de la tortura a los jóvenes es algo que tiene que desaparecer en nuestro país. No puede ser que una fuerza del orden torture a ninguna persona, y menos en una detención”, dijo. La frase es contundente. La condena, sin matices.
La mandataria federal pidió a la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, iniciar una investigación sobre el asunto. Y sobre las denuncias de los jóvenes manifestantes. Además, solicitó la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para atender e investigar todos los hechos violentos sucedidos durante la marcha del pasado 11 de octubre.
El punto de tensión es la exigencia de responsabilidades. “Que se entreviste a las víctimas y que haya responsables (…) si tiene que entrar la CNDH o la FGR tiene que entrar, no podemos permitir, nosotros que venimos de luchar contra la represión, pues no podemos permitir que en México haya fuerzas del orden que repriman y torturen, es inadmisible”, dijo. La instrucción es clara. Entrevistar a las víctimas. Deslindar responsabilidades. Actuar con todo el peso de la ley.
Sheinbaum exigió que el gobernador de Jalisco conteste también a estas denuncias y acusaciones ciudadanas. Mientras que ella insistirá en que todas las instancias necesarias investiguen a profundidad el caso de represión. La exigencia es doble. Al gobierno estatal. Y a las instituciones federales.
La secuencia es clara. Primero, la represión en la marcha por el agua limpia en Jalisco. Después, las denuncias de tortura a los jóvenes manifestantes. Luego, el pronunciamiento de Sheinbaum. Finalmente, la orden de investigar y la exigencia de responsabilidades. La cadena de acontecimientos está en curso.
Sheinbaum ordenó investigar la represión en Jalisco. “El tema de la tortura a los jóvenes es algo que tiene que desaparecer”, dijo. Pidió a Rosa Icela Rodríguez iniciar la investigación. Solicitó la intervención de la CNDH. “Que se entreviste a las víctimas y que haya responsables”, exigió. “Si tiene que entrar la CNDH o la FGR, tiene que entrar”. “No podemos permitir que en México haya fuerzas del orden que repriman y torturen, es inadmisible”. Exigió al gobernador de Jalisco contestar las denuncias. Y reiteró que insistirá en que todas las instancias investiguen a profundidad. La represión ocurrió el 11 de octubre. La marcha era por el agua limpia. La respuesta es investigación. La exigencia, responsabilidades.


