La mandataria exige auditoría profunda en el INE, cuestiona el duopolio de empresas de papelería electoral y advierte que no se taparán irregularidades.
La confianza se rompió. Claudia Sheinbaum, Presidenta de México, no midió sus palabras al referirse al escándalo que sacude al Instituto Nacional Electoral (INE): Guadalupe Taddei, exconsejera presidenta, traicionó la confianza del pueblo mexicano. La acusación es directa y sin matices, pronunciada durante su conferencia matutina, donde exigió una revisión a fondo de las presuntas irregularidades que marcaron su gestión.
“No puede tener una opinión de una persona y ser traicionado porque resulta otra cosa”, expresó la mandataria, dejando claro que el gobierno no protegerá a nadie. Sheinbaum reconoció que en su momento tuvo una impresión favorable de Taddei, especialmente porque redujo su salario al límite constitucional. Sin embargo, ese gesto no la exime de cuestionamientos. “Eso no quiere decir que nosotros vamos a tapar una irregularidad”, subrayó.
La instrucción es clara: la Auditoría Superior de la Federación (ASF) debe actuar. Pero la Presidenta fue más allá y pidió que la revisión no se limite al periodo de Taddei, sino que abarque también las administraciones previas del INE. El objetivo es determinar responsabilidades en toda la cadena de mando y detectar posibles prácticas irregulares que se hayan arraigado con el tiempo.
El foco no está solo en la exconsejera. Sheinbaum también apuntó contra las empresas que, durante más de dos décadas, han concentrado los contratos para producir la papelería electoral del INE y de los organismos estatales (OPLE). Las calificó como intermediarias y cuestionó que algunas, según señaló, ni siquiera cuentan con trabajadores propios. La mandataria denunció la posible existencia de un duopolio que habría favorecido la asignación recurrente de contratos y exigió revisar las licitaciones para identificar posibles irregularidades.
Sobre los llamados “superpoderes” otorgados a Taddei por el Congreso, Sheinbaum fue cautelosa: cualquier modificación tendría que analizarse conforme a las restricciones constitucionales. Pero insistió en que el asunto prioritario es esclarecer las presuntas irregularidades y transparentar el manejo de los recursos públicos.
“No se puede decir que no pasó nada, sí pasó y la ASF tiene que actuar, por el bien de México”, sentenció la Presidenta. El caso, dijo, debe servir para construir un mejor sistema electoral: con mayor transparencia, sin privilegios ni gastos excesivos y con mecanismos que impidan que las contrataciones públicas queden en manos de un reducido grupo de empresas.
La advertencia queda sobre la mesa. Taddei traicionó la confianza, y el gobierno de Sheinbaum no piensa dejar que las irregularidades queden impunes.


