La rebelión popular que humilló a Trump: el dinero no compró el Congreso

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Una nueva generación de demócratas conquistó ambas cámaras con un mensaje centrado en el costo de vida, la corrupción y el rechazo a los milmillonarios.

El dinero más grande del mundo no pudo contra Texas. James Talarico, recién elegido senador demócrata por ese estado, lo dijo sin rodeos: “acabamos de comprobar que todo el dinero del mundo no pudo contra Texas”, al recordar que Elon Musk, el hombre más rico, no logró comprar esa curul para el aspirante republicano. La rebelión popular del martes permitió a los demócratas lograr mayorías en las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos con márgenes no vistos en décadas. Y no fue producto de una lucha partidista, sino de un enfoque distinto: los costos de la vida para familias trabajadoras, frenar la corrupción, repudiar la persecución de inmigrantes y expresar el hartazgo con las políticas de siempre.

“Esto fue más grande que los partidos Demócrata o Republicano. Texanos de todas las esquinas de nuestro estado demandaron un cambio y éste está en camino”, declaró Talarico en entrevista con ABC News. En otra conversación con CNN, añadió: “nos enviaron a Washington para reducir costos, extirpar la corrupción y encarrilar de nuevo esta economía; ese debe ser nuestro enfoque”. El mensaje no se limitó a Texas. Fue una parte central de lo que se ha calificado como un sismo electoral en todo el país.

Gina Hinojosa, gobernadora electa demócrata de Texas, fue calificada de la integrante “más liberal” de la Cámara baja del Congreso estatal en 2019, pero en entrevista con The New York Times descartó la etiqueta de progresista. “Pienso que populista es lo del momento y la lucha actual en nuestro país… el populismo se trata de poder económico”, afirmó. Agregó que “en el pasado evaluábamos la política de izquierda contra derecha, simplemente no creo que esas etiquetas sean aplicables en este momento de nuestra historia política cuando la situación están tan en contra de la gente trabajadora en este país. Si tuviera que optar por una etiqueta, sería el populismo económico, lo cual se encuentra enraizado en nuestra historia texana”.

El punto de tensión es generacional y estructural. Mientras los líderes nacionales del Partido Demócrata realizaron conferencias en Washington para festejar los logros de sus candidatos, Talarico y otros legisladores electos, parte de la “ola azul”, dejaron claro en distintas partes del país que no llegarán a la capital para continuar con más de lo mismo, ni que tienen la intención de obedecer los deseos de los donantes ricos y los comités de acción política que han definido la agenda de su partido por tanto tiempo. Varios de los nuevos legisladores se han comprometido a sacar el dinero de la política.

El nuevo senador de Michigan, Abdul el Sayed, anotó que los republicanos realizaron una campaña sucia, pero que “podrían estar apuntando hacia mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que no son la razón por la cual no pueden pagar la gasolina”. Aunque su religión y su severa crítica al genocidio en Gaza fueron frecuentemente utilizados para definirlo por medios y sus opositores, incluyendo al presidente, El Sayed mantuvo su mensaje de mejorar la condición económica de la gente en su estado, frenar la compra de elecciones por milmillonarios y mejorar los servicios de salud para las mayorías.

Sondeos a votantes indicaron que la ola de participación en varias contiendas clave alrededor del país, muchos republicanos que antes votaron por Trump, lo hicieron esta vez por el candidato demócrata y fue así porque se enfocó en el tema económico, informó el analista electoral Nate Cohn a The New York Times. Según analistas, la clave del resultado extraordinario fue que los candidatos demócratas ofrecieron una respuesta, como populistas económicos, a la ira sobre las condiciones económicas y el costo de la vida del electorado. Las sorprendentes victorias en bastiones republicanos como Kansas, Iowa y Carolina del Sur fueron resultado de ese enfoque en el alto costo de la vida y la condena a la avaricia empresarial.

Las raíces de estos triunfos pueden rastrearse en el mensaje consistente del senador independiente Bernie Sanders, señaló la veterana organizadora sindical RoseAnn DeMoro. “Gracias Bernie Sanders por trabajar dando todo tu corazón para cambiar nuestro país. Tu vista de largo plazo debería ser muy gratificante hoy”, resaltó. Sanders no descansó el día después de la elección y en un mensaje a sus seguidores argumentó: “el Partido Demócrata tiene que someterse a una reforma fundamental e inmediata. La política y políticas del estatu quo ya no son suficientemente buenas. Esta organización política debe responder a las necesidades urgentes de la gente trabajadora de este país, no a los ricos contribuyentes de campaña. Con su retorno al poder, ya no puede ignorar las crisis económicas y políticas que enfrenta la mayoría de nuestro pueblo” y advirtió que si no atiende esto “su regreso al poder será de vida corta”.

Además del tema económico, en lugares tan diversos como Maine y Texas, votantes comentaron que las tácticas brutales y violentas de las redadas antimigrantes y las condiciones de detención ordenadas por el gobierno de Trump también nutrieron el voto masivo de reprobación a la Casa Blanca. Expertos argumentan que un cambio real en este rubro solo puede lograrse si hay un giro en el debate sobre migración. “El sentimiento contra extranjeros no es específico solo a un partido. La razón por la cual estas políticas de Trump fueron tan fácilmente implementadas es que realmente no eran tan diferentes a las del otro lado”, indicó Javier O. Hidalgo, director de asuntos públicos de la organización de defensa de inmigrantes RAÍCES.

En comentarios este miércoles, Talarico identificó a la inmigración como un rubro en que podría trabajar con Trump para promover otro tipo de solución. “Creo que intentar aprobar una reforma integral en este tema que incluya seguridad fronteriza” podría lograrse. A la estación de radio local WFMD, señaló que en torno a la seguridad fronteriza el presidente “ha hecho una labor mejor que el gobierno anterior”. Sin embargo, ni reforma migratoria, ni programa de salud universal ni condena a Israel están en la agenda de los líderes actuales del Partido Demócrata. La disputa entre demócratas sobre esa agenda es la próxima gran batalla en Washington, con otra menos importante que ya se desató entre republicanos sobre quién tiene la culpa de una de las más grandes derrotas políticas en la historia reciente del país. Trump decía que deseaba un cambio de régimen en Teherán y en La Habana, pero solo lo logró en Estados Unidos.

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