Tesoro de EU etiqueta como terroristas a Los Viagras y  Cártel de Juárez

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La designación congela cuentas y activos en EU y busca cortar ingresos a grupos que, según el gobierno, operan desde México con violencia.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio un paso que cambia el mapa de la presión financiera contra el crimen organizado: designó a Los Viagras y al Cártel de Juárez como “organizaciones terroristas extranjeras y globales”. Con esa decisión, el gobierno informó que congeló sus cuentas y activos en territorio estadunidense.

Hasta ahora, ambos grupos estaban bajo otra categoría en el discurso oficial: el Tesoro los trataba como “personas extranjeras involucradas en el tráfico ilícito mundial de drogas”. Ahora, el cambio de etiqueta no es menor. Acompañado por la congelación de recursos, la medida se presenta como un golpe directo a la capacidad de operar y generar dinero, en consonancia con la directiva del presidente Donald Trump: “eliminar por completo los cárteles y las organizaciones criminales transnacionales” que, de acuerdo con el gobierno, amenazan al pueblo estadunidense.

Scott Bessent, secretario del Tesoro, sostuvo que las sanciones evidencian “diversas e insidiosas maneras” en las que los cárteles se involucran en actividades violentas y, al mismo tiempo, “explotan el comercio legítimo”. Desde esa lógica, el mensaje se extiende: la persecución no se limita a un señalamiento nominal. El Tesoro aseguró que, junto con fuerzas del orden estadounidenses, continuará atacando los intentos de los cárteles por generar ingresos asociados a sus planes delictivos.

En el centro del argumento aparece una práctica que, según el comunicado, se repite con especial frecuencia: la extorsión criminal. El texto sitúa ese patrón en el sector agrícola y en la economía de Michoacán, región vinculada con la operación de Los Viagras. De acuerdo con el documento, los cárteles extorsionan a agricultores, empacadores y otros actores ligados a la cosecha y exportación de productos agrícolas mexicanos, mencionando el aguacate como ejemplo. El cobro, de forma habitual, se realizaría a través de afiliados; cuando las víctimas no pueden o no quieren pagar, el comunicado advierte que enfrentan riesgo de daños graves a sus propiedades o incluso la muerte.

El giro también conecta con una escalada previa. Los Viagras y el Cártel de Juárez se suman a otros grupos que ya pasaron a ser considerados como organizaciones criminales terroristas transnacionales por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). En el comunicado se mencionan el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo, el Cártel del Noroeste y La Nueva Familia Michoacana.

En esa misma línea, el documento incluye un marco de identidad criminal para explicar por qué entran en esa categoría. El Cártel de Juárez se describe como una de las organizaciones criminales más antiguas y poderosas de México, con base principal en Ciudad Juárez, Chihuahua. El texto indica que el grupo se dedica principalmente al narcotráfico internacional y también opera con delitos como secuestro, extorsión y trata de personas. Según la información incluida, su fundación habría ocurrido a finales de los años 80, y habría alcanzado su punto más alto en los años 90 bajo el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El Señor de los Cielos”.

Los Viagras, por su parte, se presentan como una organización que habría surgido tras fragmentaciones de la Familia Michoacana y los Caballeros Templarios. El comunicado señala que hoy operan en la región de Tierra Caliente bajo la aglomeración de Cárteles Unidos. Además, se indica que su rival principal sería el CJNG. También se menciona que su liderazgo habría estado presuntamente integrado por siete hermanos de apellido Sierra Santana, originarios del municipio de Huetamo, aunque algunos de ellos —según la información incluida— ya habrían sido asesinados o capturados.

El punto de tensión es evidente: el Tesoro no solo endurece el discurso sobre narcotráfico, sino que redefine el encuadre legal-político de los grupos, trasladándolos a una categoría asociada al terrorismo y, por tanto, a medidas financieras de impacto inmediato. Así, la congelación de activos opera como el componente más visible del castigo, mientras el resto del mensaje se centra en cortar ingresos y desactivar operaciones vinculadas a la violencia y a la extorsión, particularmente en cadenas donde el sector agrícola funge como espacio de presión.

Con el cambio de etiqueta y la congelación de activos, el mensaje es directo: para el Tesoro, estos cárteles no solo trafican, también aterrorizan y cobran.

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