Sheinbaum usó el Mundial para destrabar conversación  comercial con Trump y Canadá

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Los intercambios fueron breves, pero abrieron espacio a la agenda económica justo cuando arrancó la segunda ronda del T-MEC.

En plena final del Mundial, Claudia Sheinbaum convirtió unos minutos de pasillo en una señal política con consecuencias comerciales.  Admitió que, mientras el foco estaba puesto en el partido, aprovechó el cruce con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, para conversar sobre la relación comercial entre los tres países.

La mandataria explicó que el tiempo no alcanzó para una discusión larga. Sin embargo, describió que esos momentos sirvieron para “comentar el tema comercial” y para reforzar la comunicación directa entre gobiernos, en medio de una jornada dominada por el ambiente deportivo. La conversación no se quedó en lo simbólico: Sheinbaum detalló que, además del diálogo con Trump y Carney, tuvo encuentros con funcionarios estadounidenses de alto nivel para intercambiar perspectivas sobre la agenda bilateral.

Entre los nombres que mencionó, aparecieron Jamieson Greer, representante comercial; Howard Lutnick, secretario de Comercio; y Marco Rubio, secretario de Estado. Según su explicación, el objetivo fue alinear criterios alrededor de lo que se discute entre ambos países, en un momento en el que el calendario internacional no da tregua.

El giro de la historia llega por la fecha: este lunes inició la segunda ronda de conversaciones para la revisión del T-MEC. En ese marco, la presidenta dijo confiar en que, durante la misma semana, puedan surgir nuevos acuerdos entre las naciones involucradas. Para dar continuidad al diálogo económico, anunció que recibirá en Ciudad de México a Jamieson Greer en una reunión programada para mediados de la semana.

Pero el contexto del caso también tiene una capa de urgencia logística. Sheinbaum aseguró que en un inicio no pensaba asistir a la final del Mundial. Aun así, terminó aceptando la invitación que Trump le hizo personalmente durante una llamada telefónica. Y aunque tenía planeado viajar en un vuelo comercial, las condiciones meteorológicas en Nueva York cambiaron los planes: se realizó el traslado en una aeronave de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Así, entre el marcador del Mundial y la revisión del T-MEC, la mandataria dibujó un mismo hilo conductor: mantener abiertas las conversaciones justo cuando arrancan los tramos decisivos. La pregunta ya no es si hubo un intercambio, sino qué peso tendrá en la semana en la que se juegan los próximos acuerdos.

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