La masacre de Minap: 180 muertos, la mayoría niños, en el ataque más letal contra Irán

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La Media Luna Roja compara la tragedia con Gaza: “Ni allí se registró un número tan elevado de estudiantes muertos simultáneamente”; la UNESCO advierte que bombardear escuelas es una grave violación al derecho internacional

El sábado 28 de febrero, un misil partió en dos la vida de 180 personas en Irán. La mayoría eran niños. El objetivo: una escuela en Minap. El resultado: la ofensiva más mortífera desde que comenzó el conflicto armado entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel. Mientras las autoridades iraníes aún retiran cuerpos de entre los escombros, una pregunta flota sobre el horror: ¿fue un crimen de guerra?

La escena es dantesca. La Media Luna Roja trabaja contra el reloj. Pirhossein Kolivand, su director, no encuentra palabras para dimensionar la tragedia. “Incluso en Gaza no se había registrado un número tan elevado de estudiantes muertos simultáneamente”, declaró. La comparación con el enclave palestino, epicentro de conflictos previos, resuena como una acusación global.

Imágenes verificadas por The New York Times muestran lo que queda de la escuela de dos plantas: al menos la mitad del edificio desapareció. Las víctimas, envueltas en bolsas, yacen alineadas mientras los rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros. El horror tiene forma de pupitres destrozados y cuadernos quemados.

La comunidad internacional reaccionó con celeridad. La UNESCO emitió un comunicado contundente: “El asesinato de alumnos en un lugar dedicado al aprendizaje constituye una grave violación de la protección que el derecho internacional humanitario otorga a las escuelas”. Detrás de la frase técnica, hay un hecho ineludible: atacar intencionalmente una escuela es, según el Comité Internacional de la Cruz Roja, un crimen de guerra.

Pero en medio de la condena global, surgió una versión que siembra confusión. Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU, declaró este lunes que algunos informes “indican” que el bombardeo podría haber sido ejecutado por la propia Guardia Revolucionaria de Irán. “No dispongo de información exacta”, aclaró Danon, aunque insistió en que los objetivos israelíes son instalaciones militares, no escuelas. “Lamentamos la pérdida de vidas civiles y rezamos por el pueblo iraní”, añadió.

La versión israelí choca con los hechos sobre el terreno. La interrupción casi total del internet en Irán y las restricciones de acceso a las zonas bombardeadas dificultan cualquier verificación independiente. El número de víctimas, advierten las autoridades sanitarias, podría aumentar en las próximas horas a medida que los equipos de rescate accedan a más áreas afectadas.

Mientras tanto, los cuerpos de los niños de Minap siguen siendo retirados de entre los escombros. Y el derecho internacional, ese conjunto de normas que intenta poner límites al horror, yace junto a ellos, tan hecho pedazos como la escuela.

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