Trump pone condiciones a Irán y anuncia que considerará salida de la OTAN

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El presidente estadounidense condiciona un alto el fuego a que el estrecho de Ormuz esté “despejado”; en un discurso nocturno planteará la posible retirada del bloque militar que califica como “tigre de papel”.

La condición es clara. No habrá tregua mientras las aguas del estrecho de Ormuz no estén libres. Donald Trump lo escribió en mayúsculas en Truth Social: Irán “acaba de pedir un Alto El Fuego”. Pero la respuesta de Washington tiene un precio.

“Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado. Hasta entonces, estamos haciendo polvo a Irán, o, como se dice, ¡¡¡de vuelta a la Edad de Piedra!!!”, sentenció el mandatario.

El anuncio llegó envuelto en una ambigüedad que la Casa Blanca no se ha molestado en aclarar. Trump aseguró que quien solicitó el cese de hostilidades fue el “presidente del nuevo régimen”, al que describió como “mucho menos radicalizado” que su antecesor. Pero en Teherán, Masoud Pezeshkian sigue siendo el presidente, el mismo que asumió en julio de 2024. La identidad del interlocutor permanece en la niebla.

Horas antes de dirigirse a la nación en horario estelar, Trump adelantó a Reuters el otro frente de su ofensiva discursiva. Estados Unidos, dijo, “se retirará de Irán muy rápidamente”. Con un matiz: podría volver para ejecutar “ataques puntuales” si la situación lo requiere. El cronograma, según sus propias palabras, se mediría en semanas: “dos, tal vez tres”.

Pero el punto de tensión de la noche llegó con el segundo anuncio. Trump afirmó que en su discurso revelaría que considera la retirada de Estados Unidos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La OTAN, a la que ha reprochado no sumarse a la guerra que junto con Israel comenzó contra Irán el pasado 28 de febrero, recibió su propio calificativo: “tigre de papel”. La salida del bloque, dijo, era ahora algo “irreflexible”.

En Teherán, el silencio fue la respuesta inmediata. Las afirmaciones de Trump sobre una solicitud de alto el fuego no encontraron eco oficial. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, había declarado previamente que no se estaban llevando a cabo negociaciones con Washington, a pesar de la existencia de intercambios de mensajes directos e indirectos. La contradicción entre la narrativa estadounidense y la posición iraní abrió una brecha informativa.

Trump, sin embargo, dio por descontada la dirección del conflicto. La víspera había declarado a la prensa que “Irán no tiene que llegar a un acuerdo” y que la salida estadounidense se produciría en un plazo breve. La condición para la finalización de la operación, reiteró, era que Irán quedara “reducido a la Edad de Piedra”, sin capacidad para adquirir un arma nuclear.

El escenario que se dibuja es el de una Casa Blanca que, en una misma jornada, condiciona un cese al fuego a una condición geopolítica concreta —el control del estrecho de Ormuz— mientras amenaza con desmantelar el pacto de defensa que ha sido pilar de la seguridad occidental por más de siete décadas. El discurso nocturno, prometido en horario de máxima audiencia, se perfila como un parteaguas.

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