Dos Bocas calla a sus críticos: la refinería que blindó a México en medio de la crisis global

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 30 de marzo 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura; Marina Núñez Bespalova, subsecretaria de Desarrollo Cultural; Joel Omar Vázquez, director general del INAH; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco) y Diana Aurora Correa, subdirectora de Diseño Digital y Medios Sociales en la Unidad de Memoria. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

Sheinbaum defendió la construcción de la refinería olmeca ante quienes la calificaron de fracaso; aseguró que gracias a ella el país garantiza el suministro de combustible mientras otras regiones sufren escasez por el cierre del estrecho de Ormuz.

Todos los que dijeron que era un fracaso. Todos los que aún hoy insisten en que no debió construirse. Claudia Sheinbaum los puso frente al espejo de la realidad: mientras el estrecho de Ormuz permanece cerrado y regiones enteras del mundo enfrentan escasez de combustible, México mantiene el suministro garantizado. La refinería de Dos Bocas, esa obra que los críticos sepultaron antes de verla funcionar, es hoy la prueba de que la soberanía energética no era un capricho, sino una necesidad.

El contexto internacional no podría ser más adverso. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán derivaron en el cierre del estrecho de Ormuz, la arteria por donde transita entre el 20 y el 25 por ciento del petróleo mundial. Las consecuencias se sienten en todo el globo: regiones enteras con dificultades para transportar incluso lo más vital. Pero México, según el balance que presentó Sheinbaum, ha sorteado la crisis.

La Presidenta explicó que el país no está exento del contexto internacional, pero ha logrado mantener bajos los precios de la gasolina magna y controlados los del diésel y la premium. La razón, dijo, es la apuesta por la autosuficiencia energética iniciada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. La refinería de Dos Bocas es la pieza central de esa estrategia.

Sheinbaum fue directa al dirigirse a los críticos. “Todos los que decían que la Refinería de Dos Bocas había sido un fracaso y todavía lo dicen, todavía dicen que no deberíamos haber hecho la refinería; tenemos la garantía del abastecimiento”. La frase es una réplica a años de cuestionamientos que, según la mandataria, ignoraban la importancia estratégica de contar con infraestructura propia.

El argumento de Sheinbaum tiene una base técnica: si México no hubiera construido Dos Bocas, hoy dependería casi exclusivamente de importaciones. Y en un mundo donde el estrecho de Ormuz está bloqueado, esa dependencia se traduciría en desabasto o precios disparados. “Todo sería importado”, advirtió la Presidenta, dibujando el escenario que se evitó gracias a la decisión de construir la refinería.

La mandataria destacó que no solo Dos Bocas está operando, sino que se ha trabajado para mantener todas las refinerías del país al máximo de su capacidad. El resultado es una seguridad en el abasto de combustibles que, según su lectura, otras naciones envidian.

El cierre del estrecho de Ormuz ha expuesto las vulnerabilidades de las cadenas de suministro globales. Países que dependen del petróleo importado enfrentan ahora disrupciones que afectan desde el transporte hasta la generación eléctrica. México, con su apuesta por la autosuficiencia, ha quedado al margen de esa crisis.

El elemento más crítico de la defensa de Sheinbaum es la confrontación directa con quienes criticaron la refinería. La Presidenta no se limitó a defender la obra; señaló a los opositores por nombre —aunque sin mencionarlos individualmente— y les recordó que hoy, en medio de una crisis energética global, su pronóstico de fracaso se ha vuelto insostenible.

La tensión subyacente es la disputa por el modelo energético. Los críticos de Dos Bocas sostenían que la refinería era un proyecto costoso e ineficiente, y que México debía concentrarse en importar combustibles refinados. La crisis del estrecho de Ormuz ha dado argumentos a quienes defendían la autosuficiencia, y Sheinbaum los está utilizando para consolidar una narrativa de acierto histórico.

La Presidenta también vinculó la estabilidad de precios —con la magna baja y el diésel y la premium controlados— con la capacidad de refinación nacional. En un contexto donde el precio internacional de los combustibles ha mostrado volatilidad, mantener tarifas estables es un logro que el gobierno atribuye directamente a su política energética.

Claudia Sheinbaum lo dijo con claridad: la refinería de Dos Bocas no fue un fracaso, fue un acierto. Mientras el estrecho de Ormuz permanece cerrado y regiones enteras sufren escasez de combustible, México tiene garantizado el suministro. Todo sería importado, advirtió, si no se hubiera tomado la decisión de construir. Los críticos, dijo, siguen hablando. Pero la realidad, en forma de gasolineras abastecidas y precios controlados, les responde.

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