Sheinbaum arremete contra opositores que denigran a México en el extranjero

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 30 de marzo 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura; Marina Núñez Bespalova, subsecretaria de Desarrollo Cultural; Joel Omar Vázquez, director general del INAH; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco) y Diana Aurora Correa, subdirectora de Diseño Digital y Medios Sociales en la Unidad de Memoria. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

La mandataria acusó a senadores y diputados de buscar intervencionismo extranjero al hablar mal del país en cadenas estadounidenses; advirtió que esa estrategia solo les hace perder votos y el pueblo ya no se deja engañar.

“Imagínense el nivel”. La frase de Claudia Sheinbaum desde la conferencia matutina fue un disparo directo a los legisladores de oposición que, según su lectura, han cruzado una línea. No es criticar al gobierno en los medios nacionales, donde tienen las puertas abiertas. Es irse a cadenas de televisión de Estados Unidos para denigrar a México. La Presidenta fue tajante: el único objetivo de esa postura es conseguir intervención extranjera. Y el resultado, dijo, es el opuesto al que buscan: pierden votos.

El blanco del ataque fueron senadores y diputados federales de la oposición. Sheinbaum los acusó de dedicarse a “hablar mal de México” en cadenas de televisión estadounidenses. No mencionó nombres, pero la descripción fue precisa: políticos que, en lugar de hacer política en México, llevan sus críticas al vecino del norte.

La mandataria desglosó lo que considera la lógica perversa detrás de esa estrategia. “¿Qué objetivo tiene eso? Mayor intervencionismo”, cuestionó. Según su análisis, lo que buscan es que haya injerencia extranjera en el país, utilizando mentiras difundidas en medios internacionales. Esa búsqueda de intervención, sostuvo, es una traición a la soberanía nacional.

Pero el cálculo político, en su visión, es doblemente erróneo. No solo es moralmente reprobable, sino electoralmente contraproducente. “¿Ustedes creen que eso les vaya a dar votos? Pues claro que no, al revés, la gente no lo ve bien”, afirmó. La advertencia es clara: la estrategia de la oposición no solo fracasa en su intento de dañar al gobierno, sino que los castiga en las urnas.

Sheinbaum dedicó un tramo de su conferencia a desmontar lo que consideró una contradicción en el discurso opositor. En México, señaló, tienen todas las puertas abiertas. Los medios de comunicación nacionales les dan espacio para despotricar contra la Cuarta Transformación. Pero eso no les basta. Necesitan salir al extranjero.

La ironía no se le escapó a la Presidenta. Si lo que buscan es ganar votos en México, ¿por qué van a hablar mal del país en Estados Unidos? La respuesta, según su lectura, es que no buscan votos, buscan intervención. Quieren que fuerzas externas presionen, que sancionen, que interfieran. Y en ese afán, dijo, pierden el contacto con la ciudadanía que deben representar.

El tono de Sheinbaum tuvo un componente de burla. Se rió de la estrategia opositora, de su necesidad de buscar audiencias extranjeras cuando tienen plataformas locales. Pero también hubo un mensaje de advertencia: el pueblo de México, aseguró, ya no se deja engañar.

El elemento más crítico de la intervención de Sheinbaum es la acusación de que los opositores buscan “intervencionismo extranjero”. La frase no es menor. En la narrativa del gobierno, cualquier intento de llevar las diferencias políticas mexicanas a foros internacionales es visto como una traición a la soberanía nacional. La Presidenta dejó claro que para ella, denunciar al gobierno mexicano en cadenas estadounidenses no es un acto de libertad de expresión, sino una maniobra para que potencias extranjeras intervengan en los asuntos internos del país.

La crítica también apunta a la eficacia electoral de esa estrategia. Sheinbaum sostiene que la gente castiga a quienes denigran al país. Es una lectura que busca instalar la idea de que la oposición no solo está equivocada moralmente, sino que está perdiendo políticamente por sus propias acciones.

El hecho de que la Presidenta haya dedicado un tramo significativo de su conferencia a este tema indica que considera relevante marcar una línea. La acusación de buscar intervención extranjera es el límite que Sheinbaum establece para la crítica opositora. Cruzarlo, advierte, tiene consecuencias electorales.

Claudia Sheinbaum lo dijo sin rodeos: los opositores que salen a hablar mal de México en el extranjero buscan intervencionismo. Y con esa estrategia, aseguró, no ganan votos, los pierden. En México, tienen medios para criticar. Pero eligieron irse a cadenas estadounidenses. La Presidenta se burló de esa decisión y advirtió que el pueblo ya no se deja engañar. La advertencia quedó flotando: quien denigra al país fuera de sus fronteras paga un costo político.

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