Trump lanza un ultimátum a Irán: abran Ormuz o destruiré sus plantas eléctricas, pozos y la isla de Kharg

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El presidente estadounidense amenazó con “destruir por completo” las centrales eléctricas, pozos petroleros y la isla de Kharg si Teherán no abre el estrecho “inmediatamente”; Irán responde que sus represalias serán “cada vez más severas”.

“Gracias por su atención a este asunto”. La frase, con un tono casi burocrático, precedía a una amenaza de una brutalidad sin precedentes. Donald Trump publicó este lunes en Truth Social un ultimátum que podría cambiar el curso de la guerra. Si Irán no abre “inmediatamente” el estrecho de Ormuz, advirtió, Estados Unidos destruirá “por completo” sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos, la isla de Kharg —donde se almacena el 90 por ciento de su crudo— y “posiblemente todas las plantas desalinizadoras”.

El mensaje de Trump mezcla diplomacia y amenaza con una lógica que sus críticos llaman “la locura calculada”. El presidente afirmó que Estados Unidos está “en conversaciones serias con un régimen nuevo y más razonable” para poner fin a las operaciones militares. Dijo que se han logrado “grandes avances”. Pero inmediatamente después, lanzó la advertencia: si no se llega a un acuerdo pronto, y si el estrecho no se abre de inmediato, concluirán su estancia en Irán “destruyendo por completo” los objetivos que deliberadamente aún no han tocado.

La lista de blancos es una declaración de guerra total. Las centrales eléctricas, los pozos petrolíferos, la isla de Kharg. Y luego, entre paréntesis, una amenaza que añade un componente de terror humanitario: “y posiblemente todas las plantas desalinizadoras”. En una región donde el agua potable depende de la desalinización, atacar esas instalaciones sería condenar a la población civil a la sed.

Trump justificó la escalada como “represalia por los numerosos soldados y otras personas que Irán ha masacrado durante los 47 años de ‘Reinado del Terror’ del antiguo régimen”. La referencia al “antiguo régimen” es una señal de que Washington espera un cambio de gobierno en Teherán.

La respuesta iraní no se hizo esperar. El general Mohsén Rezaei, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, escribió en X que las respuestas de la República Islámica a cada nueva agresión serán “más severas”. “Cuanto más daño inflija el enemigo, más severas serán la respuesta y la represalia de Irán”, advirtió.

Rezaei añadió una frase que resume la postura de Teherán: “Nuestra paciencia tiene un límite, pero nuestra capacidad de resistencia es alta”. Es un mensaje de que Irán no se doblegará ante la presión militar, pero también una advertencia de que la escalada podría llegar a un punto sin retorno.

El ultimátum de Trump llega en un momento donde la guerra ya ha perturbado el estrecho de Ormuz, el tráfico aéreo sobre la península Arábiga y ha dejado varados a decenas de miles de viajeros. Los hutíes han amenazado con cerrar Bab el Mandeb. Y ahora, el presidente estadounidense amenaza con destruir la infraestructura que sostiene la vida en Irán.

El elemento más crítico del ultimátum es la mención a las plantas desalinizadoras. Atacar instalaciones civiles de esa naturaleza sería un acto de guerra que trasciende cualquier cálculo militar convencional. No es solo un objetivo económico o energético. Es un ataque a la capacidad de una nación para proveer agua a su población.

La referencia a “un régimen nuevo y más razonable” es otro punto de tensión. Trump está diciendo que Washington no negocia con el gobierno actual de Irán, sino con una alternativa que espera que surja de la guerra. Es una declaración de que el objetivo no es solo detener el programa nuclear o abrir el estrecho, sino cambiar el régimen.

La respuesta de Rezaei sugiere que Irán está preparado para una escalada que ya está en marcha. La frase “nuestra capacidad de resistencia es alta” es un recordatorio de que Teherán ha sobrevivido décadas de sanciones y amenazas. Pero también es una advertencia de que la resistencia tiene límites.

Trump lanzó su ultimátum: abran Ormuz o destruiré todo. Centrales eléctricas, pozos petrolíferos, la isla de Kharg y hasta las plantas desalinizadoras. Irán respondió: nuestras represalias serán cada vez más severas. La guerra entra en una nueva fase. El estrecho está cerrado. Las conversaciones, dice Trump, avanzan con un “régimen nuevo”. Pero mientras tanto, los misiles y las amenazas vuelan. Y en Teherán, los generales advierten que la paciencia tiene un límite.

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