“Herederos de Maximiliano”: Sheinbaum tacha de intervencionista a la oposición por el caso Rocha

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La mandataria mexicana comparó a los líderes del “MCPRIAN” con los conservadores del siglo XIX, acusándolos de buscar la injerencia extranjera ante la falta de un proyecto nacional propio.

La conferencia matutina de este 1 de mayo se transformó en un juicio histórico y político. La Presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una de sus críticas más severas contra la cúpula de la oposición mexicana, a quienes acusó de “colgarse” de las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, para promover una agenda intervencionista. Con una narrativa que evocó las fracturas del México decimonónico, Sheinbaum sentenció que la derecha actual no se distingue de aquellos que, en el pasado, cruzaron el océano para suplicar la llegada de un monarca extranjero.

El cuestionamiento, detonado por la difusión de información sobre los casos de Sinaloa y la presencia de la CIA en Chihuahua, permitió a la mandataria acuñar una comparación punzante: para ella, los dirigentes del bloque opositor son los sucesores directos de figuras como Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz y Agustín de Iturbide. “Lo que quieren es la intervención externa porque no tienen proyecto de nación”, afirmó la Presidenta, señalando que la “mentira y la hipocresía” son las únicas herramientas que el bloque —al que denominó “MCPRIAN”— ofrece hoy a la ciudadanía.

Mientras los líderes de la oposición argumentan que su postura busca defender el “Estado de derecho” frente a las solicitudes de extradición de una corte en Nueva York, Sheinbaum blindó el marco jurídico nacional. Reiteró que en México prevalece el principio de presunción de inocencia y que será la Fiscalía General de la República (FGR) la única encargada de investigar y determinar la veracidad de los cargos. Con esta postura, la jefa del Ejecutivo no solo defendió a su aliado político, sino que marcó una raya divisoria entre su administración y lo que considera una “derecha entreguista”.

El mensaje de este 1 de mayo deja claro que el conflicto por el caso Rocha Moya ha dejado de ser un asunto meramente judicial para convertirse en una batalla por la soberanía retórica. Al vincular a sus adversarios con los conservadores que trajeron a Maximiliano de Habsburgo, Sheinbaum eleva el costo político de respaldar las versiones de las agencias estadounidenses, posicionando a su gobierno como el único garante de la independencia nacional frente a lo que describe como la “nostalgia colonialista” de sus opositores.

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