En un 1 de mayo que redefine el pacto social, la Presidenta formaliza el aumento salarial para burócratas y establece la ruta crítica para implementar la jornada de 40 horas hacia 2030.
El Palacio Nacional se convirtió este viernes en el epicentro de un viraje estructural en la política laboral de México. Durante la conmemoración del Día del Trabajo, la Presidenta Claudia Sheinbaum anunció un decreto que será publicado esta misma tarde en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el cual establece un piso financiero sin precedentes para la burocracia: ningún trabajador del Estado podrá percibir un sueldo inferior al salario promedio de los cotizantes en el IMSS. Este esquema, además, garantiza un incremento anual automático que nunca será menor al índice inflacionario, blindando el poder adquisitivo de quienes mueven la maquinaria pública.
El anuncio vino acompañado de una firma histórica: el acuerdo para la entrada en vigor paulatina de la jornada laboral de 40 horas. Con la meta fijada en el año 2030 para su plena implementación, el gobierno federal inicia la transición hacia un modelo de descanso que busca equilibrar la vida personal y profesional de la fuerza laboral. “Si se apoya a los de abajo, le va a ir mejor al país”, aseveró Sheinbaum ante una audiencia de líderes sindicales, sepultando la antigua doctrina del “goteo” económico que, según sus palabras, solo beneficiaba a las élites.
Haciendo un balance de la transformación iniciada en 2018, la mandataria destacó que el salario mínimo ha recuperado un 156% de su valor en términos reales, una cifra que calificó como el motor de la reducción de la desigualdad. A este avance se suma una nueva herramienta de control internacional: el certificado de exportación. Este mecanismo obliga a las empresas exportadoras a certificar que cada producto enviado al extranjero fue elaborado bajo condiciones de respeto irrestricto a los derechos laborales, vinculando el éxito comercial con la justicia social.
Con estas medidas, el gobierno de Sheinbaum no solo celebra el trabajo, sino que lo legisla. La visión de “primero los trabajadores” deja de ser una consigna de campaña para convertirse en una estructura administrativa que prioriza el bienestar de la base piramidal. Entre la reducción de la jornada y la dignificación salarial, México apuesta por un modelo de desarrollo que, según la Presidenta, demuestra que la verdadera riqueza de la nación reside en la justicia para quienes la producen día con día.
