Persecución “pura y dura”: Maru Campos se defiende mientras la FGR la cita

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La gobernadora panista denuncia un cerco federal en dos frentes: agentes extranjeros y el intento de captura de un senador morenista, todo mientras ella admite delitos en medios conservadores.

Todo ocurre al mismo tiempo. Contra la misma persona.

Esa es la frase que la gobernadora de Chihuahua repite como un latigazo. Maru Campos se siente acorralada. Y lo dijo sin filtros: hay una persecución política “pura y dura” orquestada desde el poder federal.

El detonante es doble.

Por un lado, la Fiscalía General de la República la citó a comparecer por la participación de agentes extranjeros en operativos de seguridad dentro de su estado. Por otro, también es llamada como testigo en la investigación por el intento de captura ilegal contra el senador morenista Javier Corral, a quien elementos de la Fiscalía de Chihuahua pretendieron detener en la Ciudad de México sin jurisdicción alguna.

La mandataria no titubeó. Subió un vídeo a sus redes sociales y disparó: “Me acusan de delitos sin una sola prueba”.

El problema es que ella misma, apenas siete días antes, había admitido la comisión de ciertos delitos durante una gira por medios conservadores. La contradicción flota sin que nadie la nombre.

Campos insiste en una narrativa paralela. Según su versión, se le persigue por haber desmantelado un laboratorio clandestino. Pero los hechos que activaron la maquinaria judicial son otros: la presencia de agentes de la CIA en operativos en territorio mexicano, lo que constituiría una violación flagrante a la Ley de Seguridad Nacional y a la Constitución.

La gobernadora se ampara en su fuero. Argumenta que no puede comparecer ante el Ministerio Público. Sin embargo, el fuero no es un escudo total. Lo que hace es limitar acciones penales y medidas coercitivas mientras se ocupa el cargo, pero no impide declarar en calidad de víctima, denunciante o testigo. Y ese es exactamente el rol por el que se le cita.

“Todo está pasando al mismo tiempo, todo contra la misma persona”, denunció sin rubor. “Cuando tantas vías distintas se activan a la vez, no estamos ante hechos aislados. Estamos ante una sola intención”.

La gobernadora se enredó al final. Dijo, de forma confusa, que a ella “se le persigue por todo”, pero que a otros casos “se les protege”. Y cerró presumiendo su lucha contra el crimen organizado.

El dato que ella omite: Chihuahua es, según los últimos registros, el estado más peligroso de México hoy.

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