El “chiquihuitazo” vuelve: Sheinbaum acusa a Salinas Pliego de apropiación violenta

0
14

La presidenta recuerda cómo el empresario tomó Canal 40 con violencia durante el neoliberalismo y advierte: el pueblo “no va a dejar regresar” ese pasado.

No fue una compra. No fue una transacción. Fue un asalto. Así lo describió este jueves la presidenta Claudia Sheinbaum al referirse a la toma de Canal 40 por parte del empresario Ricardo Salinas Pliego. El episodio, conocido en la memoria popular como el “chiquihuitazo”, volvió al centro del debate desde la tribuna de la Mañanera.

La pregunta la lanzó el periodista César Huerta. La respuesta de la mandataria no dejó dudas: “La apropiación de Canal 40 o ese grupo, fue de una manera violenta”. Sheinbaum aseguró que aquel hecho fue permitido por el gobierno neoliberal. Y no se detuvo ahí.

La presidenta reconoció que hay voces que le recomiendan no entrar en conflicto con TV Azteca ni con su dueño. Pero ella eligió otro camino. “No es un asunto de pelea —aclaró—, es mostrar cómo fue el periodo neoliberal de México”. El objetivo, según explicó, es pedagógico. “Porque hay jóvenes que no necesariamente conocen qué pasó”.

El “chiquihuitazo” —una palabra que remite a un tumulto, a un forcejeo, a una toma violenta de instalaciones— se convirtió así en un símbolo. Sheinbaum lo utilizó para trazar una línea divisoria entre dos épocas. La suya, dice, es la de la transparencia y la rendición de cuentas. La anterior, la del abuso permitido por el poder.

La mandataria también advirtió sobre el presente. “Hay que evitar dejarse llevar por estas campañas de información falsa”, expuso. Y lanzó un mensaje de confianza en la memoria colectiva: el pueblo de México está consciente del pasado y “no lo va a dejar regresar fácilmente”.

El momento de tensión no pasó desapercibido. Sheinbaum mencionó que hay quien le sugiere evitar la confrontación con uno de los hombres más poderosos de los medios en el país. Sin embargo, insistió en que su deber es informar, especialmente a los jóvenes, sobre “las tropelías cometidas durante el periodo neoliberal”. El pasado, dijo, no debe ser borrado. Y el “chiquihuitazo”, concluyó, es una de esas páginas que merecen ser leídas en voz alta.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí