México expulsa a dos agentes de la CIA tras operativo en la Tarahumara

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Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 28 de mayo de 2026. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina “Conferencia del Pueblo”, en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud; Eduardo Clark, subsecretario de Integración y desarrollo del sector salud; Angélica Noemí Juárez Pérez, Subsecretaria de Educación Básica y encargada de la sección “Mujeres en la Historia”; Miguel Ángel Elorza Vásquez, coordinador de Infodemia y representantes empresariales de la industria farmaceutica: ABBOTT, BRISTOL MYER SQUIB, Laboratoris Kener, Grupo Neolpharma, Opella, Laboratorios Liomont, Sanofi y Bayer México. Foto: Saúl López / Presiodencia

Sheinbaum confirma la salida de los espías tras una nota diplomática; ingresaron legalmente pero sin la acreditación requerida para labores de inteligencia.

Salieron del país. No fueron escoltados. No hubo declaración conjunta. Simplemente, dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia abandonaron México después de que el gobierno de Claudia Sheinbaum los señalara por operar fuera del protocolo. La orden llegó vía nota diplomática. La Embajada de Estados Unidos la recibió. Y los agentes se fueron.

Este miércoles, la presidenta detalló el episodio desde la mañanera. El escenario: abril pasado, en los municipios de Morelos y Guachochi, Chihuahua. Un operativo antidrogas que terminó con laboratorios clandestinos de metanfetamina desmantelados. Pero también con cuatro agentes estadounidenses en terreno. Dos de ellos murieron cuando una camioneta del convoy cayó a un barranco. En el mismo siniestro fallecieron dos integrantes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua. Los dos agentes restantes sobrevivieron. Y entonces comenzó el problema diplomático.

Sheinbaum fue precisa al reconstruir los hechos. “De lo que públicamente se conoció, eran cuatro: dos que lamentablemente fallecieron; y dos que pedimos que, como no tenían acreditación, pues pudieran dejar el país”. La fórmula fue clara: no se trata de una expulsión pública ni de un rompimiento. Es una exigencia administrativa con consecuencias políticas.

El protocolo que los agentes omitieron es conocido. Todo extranjero que realice labores de inteligencia en México debe registrarse ante la Secretaría de Relaciones Exteriores y obtener el visto bueno del Gabinete de Seguridad. Los agentes ingresaron legalmente. Usaron pasaporte diplomático o de turista, según detalló la mandataria. Pero saltaron el trámite clave. Y ese vacío, dijo Sheinbaum, bastó para activar la nota diplomática.

El caso ya no es solo un accidente en un barranco. La Fiscalía General de la República abrió investigaciones por posibles violaciones a la soberanía nacional. Además, citó a comparecer a funcionarios del gobierno de Chihuahua vinculados con el operativo. La gobernadora Maru Campos, recordemos, había acudido días atrás a la FGR y se negado a declarar, precisamente por este caso.

“Tras el diálogo entre la Embajada estadounidense y la Cancillería, los agentes se retiraron”, confirmó Sheinbaum. No hubo forcejeo público. Tampoco disculpas. Solo un hecho consumado: dos agentes de la CIA salieron de México porque el gobierno mexicano se los pidió. Por escrito. Y sin acreditación.

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