Netanyahu al margen: Pacto nuclear con Teherán se gesta sin Israel

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El primer ministro reivindica la campaña militar reciente y advierte que Israel mantendrá fuerzas y acciones para neutralizar la amenaza nuclear iraní.

La línea fue trazada con firmeza: ningún pacto entre Washington y Teherán cambiará la decisión de Israel de bloquear el acceso de Irán a armamento nuclear. En su primera aparición pública tras el anuncio del entendimiento entre Estados Unidos e Irán, el primer ministro dejó claro que la amenaza nuclear, según su diagnóstico, sigue siendo el eje de la estrategia nacional.

Netanyahu defendió como legítima y eficaz la ofensiva llevada a cabo en los últimos meses junto a Estados Unidos. A su juicio, esa campaña redujo de manera drástica las capacidades estratégicas iraníes y alejó, por años, el riesgo de un programa armamentista que describió como existencial para Israel. El gobernante resumió su propósito en términos personales: combatir ese programa ha sido, dijo, la misión de su vida.

La reconstrucción de los hechos que expuso incluyó una lista de objetivos y resultados: eliminación de científicos vinculados al programa, neutralización de mandos del régimen, destrucción de instalaciones nucleares y de centros productivos de misiles, y golpes a capacidades aéreas y navales. Netanyahu cuantificó las pérdidas infligidas a Teherán en términos multimillonarios, y sostuvo que el saldo operacional fue de gran magnitud.

Ese relato busca sostener la legitimidad de la ofensiva, pero también marca el punto de fricción con la reciente negociación internacional. Pese al acuerdo en ciernes entre EE. UU. e Irán, el primer ministro insistió en que la confrontación no ha terminado: advirtió que Israel seguirá vigilante y actuará para frustrar cualquier avance que ponga en riesgo su seguridad.

En la parte más política de su intervención, Netanyahu dejó instrucciones claras sobre la postura militar: las fuerzas israelíes permanecerán desplegadas en zonas clave —Gaza, Líbano y Siria— mientras persistan las amenazas. El titular habló de “zonas de seguridad profundas” y justificó la presencia continuada como medida para proteger a la población y sostener la capacidad de respuesta independiente del Estado.

La conferencia también sirvió para mirar hacia dentro: enfrentado a críticas por la conducción de la guerra y por el nuevo acuerdo internacional, el primer ministro confirmó su intención de competir por un nuevo mandato. Su mensaje fue doble: reivindicación de la campaña y promesa de seguir defendiendo al país con igual determinación.

El discurso cerró con una consigna de perseverancia: aunque existan entendimientos diplomáticos entre otras capitales, la prioridad de Israel —aseguró— es garantizar que Irán nunca alcance armas nucleares. Esa promesa, reiterada con tono rotundo, define la hoja de ruta que el Ejecutivo pretende mantener en lo militar y lo político.

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