
Ante señalamientos de EE. UU., la presidenta reafirma prevención, colaboración bilateral y llama a controlar armas y acreditación diplomática.
La presidenta situó el eje del debate: México mantendrá la apuesta por prevención y reducción del consumo como columna de su combate a las drogas, aun cuando voces estadounidenses mantengan señalamientos sobre posibles vínculos de funcionarios locales con el crimen organizado. En la mañanera del 15 de junio sostuvo que no buscará polemizar con cada afirmación externa, pero sí subrayó la existencia de canales de trabajo bilateral donde se tratan seguridad y migración.
Sheinbaum remarcó que la coordinación con Estados Unidos continúa —citando reuniones recientes entre equipos técnicos— y enfatizó que el intercambio se desarrolla con respeto a la legalidad y a la soberanía mexicana. La mandataria dejó claro que, mientras la cooperación persista, no renunciará al énfasis en campañas preventivas y en políticas educativas destinadas a reducir la demanda de drogas.
El contraste llegó con las declaraciones de la responsable antidrogas de EE. UU., quien informó que su gobierno vigila a funcionarios mexicanos presuntamente vinculados al narcotráfico. La presidenta aceptó la parte del discurso que apunta a la prevención, pero descartó entrar en debates públicos con la funcionaria estadounidense; aseguró, además, que hay desacuerdos puntuales que no requieren confrontación pública.
En tono firme, la jefa del Ejecutivo reclamó a la contraparte norteamericana una mayor acción contra el flujo de armas hacia México, y no solo medidas enfocadas en el tránsito de drogas. Incluso planteó la posibilidad de dialogar directamente con la administración de Donald Trump si fuera necesario, con el objetivo expreso de impulsar acciones que mejoren la seguridad regional y la atención a las causas del consumo.
Sobre el terreno operativo, informó que las autoridades mexicanas siguen desmantelando laboratorios clandestinos, principalmente dedicados a la metanfetamina; hasta ahora, dijo, sólo se han hallado tres instalaciones vinculadas a la producción de pastillas con fentanilo y no se ha identificado la fabricación del fentanilo a partir de precursores dentro del país.
El mensaje final fue doble: por un lado, una reafirmación de la estrategia nacional centrada en prevención, colaboración y respeto mutuo; por otro, una advertencia diplomática: las embajadas, y en particular la estadounidense, deben cumplir la ley mexicana y acreditar debidamente a sus agentes antes de operar en territorio nacional. Con esa exigencia concluyó la intervención, dejando claro que la cooperación será exigente y sujeta a normas.