Sheinbaum corta provocación: “no somos iguales” y defiende atención a colectivos

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La Presidenta evitó responder al “quién financia acarreados” y exhibió el trabajo de Segob con madres buscadoras, cada 15 días.

Clima de tensión en plena discusión pública: después de más de 30 minutos de intervención, una reportera intentó instalar una narrativa sobre madres buscadoras y supuesta falta de atención desde el gobierno federal. La respuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum fue directa y con énfasis en una idea: su administración no funciona como “los de antes”.

La comunicadora sonorense, Reyna Haydee Ramírez, se movió hacia un terreno sensible: preguntó si se abriría una investigación para determinar quién financiaría a “los acarreados” que asisten a eventos de la mandataria. El planteamiento fue recibido como provocación. Sheinbaum no entró a ese cuestionamiento y, en cambio, reencuadró el tema desde su gobierno: dijo que no se trata de imponer asistencia, sino de invitar a quien quiera participar.

La Presidenta sostuvo que no respondería esa línea porque, según indicó, no comparten la lógica de administraciones previas. “Nosotros invitamos”, remarcó, para subrayar que la pregunta le parecía un intento de empujar una versión interesada, no una solicitud sobre hechos verificables.

Ramírez, lejos de presentar sustento dentro de ese intercambio, defendió que su pregunta surgía porque—según afirmó—familiares de personas desaparecidas le han planteado la molestia de que no se atienden sus reclamos. Con esa premisa, la reportera buscó llevar la conversación a un supuesto abandono institucional. Pero Sheinbaum respondió con una afirmación operativa y con cifras en la misma lógica: dijo que sí hay seguimiento y atención a colectivos.

En su postura, detalló que la Secretaría de Gobernación atiende a los colectivos cada 15 días y que dentro de esa dinámica se incluye a agrupaciones que han estado presentes incluso durante el día del encuentro. Enfatizó que no se trata de una atención distante: señaló que se trabaja “muchísimo” en la búsqueda de familiares y que en aquella movilización se contó con la presencia de integrantes de la Comisión de Búsqueda para atender de manera personal.

El punto más contencioso del intercambio no fue solo la pregunta inicial, sino el intento de convertirla en una acusación generalizada: Sheinbaum lo rechazó con un argumento contundente. Afirmó que la Segob tiene como tarea justamente atender a los colectivos y buscar a las personas, y que esa idea de “no atendemos” no era correcta, porque la atención forma parte del quehacer cotidiano.

Pero el episodio no se agotó ahí. En el mismo escenario, se señaló que la reportera habría intentado empujar otras narrativas. De acuerdo con la reconstrucción del hecho, Ramírez también habría defendido a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, al decir que el tema no se vincula con soberanía, sino con un “conflicto” entre el gobierno federal y la mandataria estatal. Incluso se le atribuyó insinuar que el Gobierno de México permite la esclavitud y que no actúa para contrarrestarla en casos donde—según su planteamiento—se habría detectado el problema.

Así, el intercambio quedó marcado por un choque entre dos estilos: preguntas provocadoras que buscan instalar versiones, y una respuesta presidencial que reordena la conversación hacia acciones concretas y hacia una administración que, según dijo, no obliga a nadie, solo invita; mientras la atención a colectivos —remarcó— ocurre de manera periódica y con personal dedicado a la búsqueda.

La escena terminó con una advertencia política: Sheinbaum no se dejó arrastrar por el encuadre de la reportera y, en lugar de discutir la provocación, colocó el foco en la atención que, afirmó, su gobierno brinda a las madres y colectivos. En ese giro, la conversación cambió de lugar: de acusaciones sobre supuestos “acarreados” a la exigencia de mirar lo que se hace.

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