Sheinbaum revira a Lemus: “cero pesos” es discurso; hay obras en marcha.

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Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 14 de julio de 2026. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo” en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación; Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC); Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional (Sedena); Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina (Semar); Marcela Figueroa Franco, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y Guillermo Briseño Lobera, comandante de la Guardia Nacional (GN). Foto: Carlos Ramos Mamahua / Presidencia

Tras el “plan” del gobernador por la crisis hídrica, la presidenta exhibe proyectos federales y exige coordinación directa, no pleitos mediáticos.

La presidenta Claudia Sheinbaum encendió la discusión sobre agua en Jalisco con un mensaje directo: antes de insistir en señalamientos públicos, el gobernador debe asumir su parte y abrir la vía de coordinación por la misma línea que reclama.

El desencadenante fue la afirmación del gobernador Pablo Lemus, quien sostuvo que el Gobierno federal no ha destinado “cero pesos” para infraestructura hídrica en la entidad y pidió que, si de verdad se busca trabajar en conjunto, se deje la confrontación mediática y se establezca comunicación directa con la mandataria. Desde la conferencia matutina, Sheinbaum convirtió esa solicitud en un reproche: el diálogo no debería ser un eslogan ni una escena para los medios, sino un proceso institucional con cada quien respondiendo por su tramo.

En el intercambio, la presidenta aseguró que la Federación sí participa con el Gobierno de Jalisco en proyectos relacionados con abastecimiento y saneamiento del agua. Y ahí cambió el enfoque: en vez de quedarse en el nivel del “quién dijo qué”, colocó la conversación en la existencia de obras y en su avance. Según la mandataria, la responsabilidad no se comparte con declaraciones, sino con acciones y con acuerdos que se gestionan.

La tensión se concentró cuando Sheinbaum puso sobre la mesa proyectos específicos que, en su versión, contradicen la narrativa de “cero recursos”. Primero mencionó la construcción de la presa El Zapotillo, una obra iniciada durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador y considerada estratégica para el abastecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Después dirigió la atención hacia el presente: sostuvo que actualmente se desarrolla el proyecto de saneamiento del río Lerma-Santiago, con la meta de mejorar la calidad del agua que llega al Lago de Chapala y reducir problemas ambientales y de salud en la región.

Sheinbaum no se limitó a citar nombres de proyectos. También describió la lógica del trabajo federal: el saneamiento del Lerma-Santiago, dijo, es relevante para disminuir los problemas en la zona metropolitana y para avanzar en la construcción de plantas de tratamiento. En su discurso, el punto era claro: cuando se habla de agua, la discusión no puede divorciarse de infraestructura y de procesos técnicos que toman tiempo, pero que se deben sostener.

Luego vino el llamado a corregir el modo de relacionarse entre niveles de gobierno. Con tono firme, Sheinbaum insistió en que cada quien asuma su responsabilidad: el gobernador, la suya; la Federación, la propia. Y remató la idea central con una instrucción: si el interés real es cooperar, no haga falta llenar titulares; bastaría una llamada y una coordinación institucional directa.

La presidenta además dejó encuadrado el tema en la urgencia de la crisis hídrica y en el riesgo de que el conflicto político opaque el objetivo. Dijo que su administración mantiene disposición para colaborar con Jalisco en las obras hidráulicas que sean necesarias, pero insistió en que la coordinación debe ocurrir por la vía del diálogo y no por señalamientos en medios.

Con eso, Sheinbaum cerró el capítulo del “plan” presentado por Lemus y abrió otro: el de la corresponsabilidad. En su versión, la discusión ya no es si alguien “declara” más fuerte, sino si las autoridades se coordinan con seriedad, con proyectos en curso y con el cumplimiento de compromisos concretos.

Al final, lo que quedó como consigna fue una exigencia: si la palabra coordinación es real, debe convertirse en comunicación directa y en ejecución; de lo contrario, solo habrá ruido mientras el tema del agua sigue siendo una prioridad que no espera.

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