
La presidenta respondió a quejas por la captura de Ruffo Appel: dijo que la investigación va más de un año y pidió evidencia.
Clara, directa y sin rodeos: Claudia Sheinbaum puso frente a frente a la dirigencia del nuevo partido conservador, Somos MX, luego de que calificaran como una “infamia” la detención del ex gobernador Ernesto Ruffo Appel.
El mensaje se escuchó en su conferencia mañanera. La presidenta sostuvo que las quejas del grupo que nace con “las sobras” de extinto PRD y Marea Rosa eran falsas e infundadas. Y entonces lanzó el punto de choque: no sólo cuestionó la reacción política, sino que reclamó un paso previo para discutir el asunto.
Sheinbaum enfatizó que la investigación relacionada con Ruffo Appel —vinculada con huachicol fiscal— no es improvisada ni reciente. Según su versión, el caso tiene más de un año en curso. Con ese antecedente sobre la mesa, la mandataria sostuvo que el reclamo del partido no cambia la temporalidad del expediente, y por eso rechazó que se hable a la ligera.
De inmediato explicó el contexto detrás de la crítica: el exgobernador detenido forma parte del propio Somos MX, lo cual —según Sheinbaum— explica que el partido tome esa postura. Pero la presidenta marcó el límite: aunque pertenezca a su espacio político, el debate no puede basarse en consignas. “Es importante que conozcan las pruebas”, remarcó en su mensaje, dejando claro que la defensa no debe arrancar del calificativo, sino del sustento.
La presidenta también extendió respaldo hacia la Fiscalía y hacia la conducción del caso. Afirmó que la FGR actuó conforme a la ley y aprovechó para destacar el trabajo de la fiscal Ernestina Godoy. Según lo dicho, su valor no sólo consiste en enfrentar a personas vinculadas con crimen organizado, sino también —de manera explícita— a criminales de cuello blanco. En esa narrativa, el caso se presenta como una muestra de que el aparato de justicia no se detiene ante redes o perfiles, sino que avanza bajo un criterio legal.
El cierre del mensaje dejó otra idea: cuando se detiene a funcionarios o ex funcionarios, el actuar del Estado no obedece a la bandera de un partido. Sheinbaum lo ilustró con una lista implícita de precedentes: dijo que también hubo capturas de presidentes municipales de todas las fuerzas políticas, incluyendo Morena, por presuntos delitos o nexos con la delincuencia. Ahí colocó la consecuencia política del punto: si el criterio fuera partidista, no se vería ese patrón de detenciones cruzadas.
En síntesis, el episodio no se narra como una confrontación menor entre actores políticos, sino como una disputa por el marco del caso: Sheinbaum aseguró que la detención se sostiene en legalidad, que la investigación ya venía corriendo hace tiempo y que, si quieren defender a su correligionario, deben hacerlo con evidencias.