Encuesta desarma el “desprestigio” de Morena en Sinaloa, según Sheinbaum

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 27 de julio 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Foto: Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Ricardo Villanueva Lomelí, subsecretario de Educación Superiortania; Tania Jiménez García, directora general de Concieo; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco) y Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Juan Carlos Ramos Mamahua/Presidencia

Entre números del Financiero y un mensaje directo, la presidenta sostiene que el pueblo reconoce que no se encubre a nadie.

La conversación sobre Sinaloa tomó un giro inmediato: Claudia Sheinbaum sostuvo, con una encuesta, que el supuesto daño de imagen a Morena en el estado no coincide con lo que reflejan las preferencias.

En su conferencia mañanera, la presidenta respondió a un cuestionamiento atribuido a reportes sobre un presunto “desprestigio” de Morena en Sinaloa provocado por campañas difundidas en medios. Su respuesta no se quedó en el terreno de la opinión: se apoyó en un instrumento presentado como referencia, una encuesta del mismo medio que formuló la pregunta.

Ahí, el señalamiento cambia de dirección. Morena aparece con 38% de las preferencias. En contraste, el PRI se ubica con 10%, mientras el PAN cae a 8%. El cuadro, además, contempla un 36% de “indefinidos”, cifra que mantiene abierta la disputa por el voto, pero que no altera el punto central: el movimiento conserva una posición relevante frente a sus competidores, aun con el ruido mediático que, según la versión cuestionada, habría afectado su reputación.

Sheinbaum remarcó que la preferencia se mantiene porque, según su argumento, la ciudadanía tiene clara una idea de fondo: no se “protege” a nadie. Desde ese marco, la mandataria cerró la discusión moral del tema con una frase contundente, al señalar que su gobierno no “solapa” ni “encubre”, justo como se estaría afirmando recientemente.

La tensión se instala entonces en el contraste entre narrativas y mediciones. Para la presidenta, lo que dicen periodistas, “comentaristas” o políticos puede importar, pero el peso mayor estaría en observar los resultados de las encuestas, descritas como un reflejo amplio del sentir de la población. De ahí el énfasis en Sinaloa: la entidad ha estado presente en medios, y aun así, dijo, lo que reportan los datos sería lo que expresan mujeres y hombres trabajadores del estado.

También lanzó un reproche implícito a la lógica de etiquetar regiones. Afirmó que a veces se “estigmatiza” a un estado o municipio, como si la reputación pública pudiera separarse de la vida cotidiana de quienes lo habitan. Su cierre refuerza esa idea: no se debe estigmatizar a quienes viven y trabajan en algún municipio o entidad. Para ella, cada persona sale adelante todos los días, y esa realidad no puede quedar atrapada en campañas o acusaciones que, según su lectura, no se reflejan en el terreno de las preferencias.

Al final, el mensaje que queda es una contraofensiva narrativa: mientras se insiste en un supuesto desgaste, Sheinbaum coloca sobre la mesa una cifra y una explicación, y desplaza el foco de la polémica mediática hacia el dato.

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