Xi Jinping llama a Lula y China activa su respaldo en la tensión regional

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En un contacto telefónico, Pekín subraya “lado correcto de la historia” y pide coordinación global en medio del choque Argentina–Brasil.

La conversación se encendió en plena disputa diplomática: Xi Jinping habló por teléfono con Luiz Inácio Lula da Silva y colocó a China en el centro de la coordinación regional. No fue una llamada de cortesía; vino con una carga política explícita sobre el papel internacional de Brasil y la dirección que, según Pekín, debería seguir el sur global.

Según informó Xinhua, Xi le comunicó a Lula que su país concede “gran importancia” a la posición internacional y la influencia de Brasil. El mensaje no quedó solo en elogios: ambos mandatarios fueron llevados hacia una idea de alineamiento histórico y civilizatorio. En esa línea, la comunicación recordó que China y Brasil —como “miembros importantes del sur global”— deben “mantenerse firmemente del lado correcto de la historia y del progreso de la civilización”.

La respuesta de Lula llegó por otro carril: redes sociales. Allí detalló que el intercambio reiteró el compromiso compartido con el multilateralismo. También se mencionó un punto operativo, con intención de continuidad: mantener “una estrecha coordinación” en foros internacionales como la ONU y en instancias como los BRICS.

El peso de la llamada se vuelve más visible cuando se mira el contexto inmediato. Mientras Argentina y Brasil atraviesan una tensión diplomática, China expresó respaldo a Brasil al reiterar su apoyo al Gobierno de Lula y al reafirmar su disposición a fortalecer la cooperación bilateral. Pekín, en esa misma lógica, remarcó la relevancia de su asociación estratégica con Brasil, presentado como uno de sus principales aliados comerciales y políticos en América Latina.

El foco político se agranda con un antecedente que disparó el conflicto: la fricción entre ambos países surge después de que el presidente argentino, Javier Milei, lanzara duras críticas contra Lula durante un acto político. Como consecuencia directa, Brasilia convocó al embajador argentino y llamó a consultas a su representante en Buenos Aires. En ese escenario, la señal desde China adquiere otra dimensión: no solo acompaña a Brasil, sino que refuerza una postura que puede influir en el clima diplomático.

El hilo común es claro: multilateralismo, coordinación externa y apoyo bilateral en un momento de quiebre regional. Y la llamada de Xi a Lula —con su mensaje sobre influencia y “lado correcto de la historia”— deja una consecuencia directa: la disputa en América Latina ya no está aislada, porque China eligió posicionarse y sumar presión política en el tablero internacional.

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